La Iglesia perseguida

Desde que fue elegido por el Colegio de Cardenales de la Iglesia católica, como sucesor de Juan Pablo II, el antiguo cardenal alemán Josef Ratzinger y ahora Papa Benedicto XVI, se puso en la mira de los enemigos del catolicismo, que son muchos, diversos y algunos muy poderosos.

Una de las causas de la fobia contra el Papa Benedicto XVI es la rigurosidad y contundencia intelectual con la que él ha combatido a los detractores de la Iglesia católica. No le perdonan, por ejemplo, que rebatiera a quienes han pretendido confundir el compromiso social de la Iglesia, con la colaboración y complicidad con las estructuras de poder totalitario, que en algunos países todavía existen y oprimen a los pueblos en nombre de un falso “poder popular”. Nunca le han perdonado que refutara la denominada “teología de la liberación”, a la que señaló de estar sometida a una doctrina ateísta decadente —el marxismo-leninismo— condenada irremediablemente a desaparecer.

De manera que no es casual que ahora los infames casos de abusos sexuales, particularmente de pederastia, perpetrados por algunos sacerdotes y religiosos, sean manipulados para convertirlos en arma arrojadiza contra la Iglesia católica y personalmente contra el Papa Benedicto XVI.

Por supuesto que los abusos sexuales de los cuales se acusa a religiosos católicos no son una invención de los medios de comunicación y los periodistas. Son hechos que han ocurrido y han sido denunciados por las mismas víctimas, sin perjuicio de que en las denuncias también se han colado muchos infundios. Lo que no ha habido es un manejo equilibrado y responsable de tan bochornosa situación.

En realidad, es correcto y necesario que los abusos sexuales y de pederastia cometidos por religiosos católicos sean denunciados por los medios de comunicación y castigados por la justicia. Pero deben ser dimensionados correctamente, para no condenar injustamente a la gran mayoría de los sacerdotes que son inocentes y cumplen ejemplarmente sus funciones, ni culpar a la Iglesia católica de los delitos que a título personal han cometido algunos de sus miembros.

¿Por qué, quienes atacan con saña a la Iglesia católica y a su máxima autoridad que es el Papa, ocultan u omiten la información de que ha sido precisamente Benedicto XVI, quien con más energía y valor ha denunciado tales abusos y delitos y ha pedido perdón a las víctimas y sus familiares?.

Cabe mencionar al respecto que el recién pasado fin de semana, el prestigioso periódico italiano Corriere della Sera publicó un artículo de Vittorio Messori, en el cual se recuerda que el Papa Juan Pablo II manejó con cautela las denuncias de abusos sexuales cometidos por religiosos católicos, como por ejemplo el caso del fundador y líder de los Legionarios de Cristo, el religioso mexicano ya fallecido Marcial Maciel.

Es que Juan Pablo II tenía en cuenta que en su Polonia natal las autoridades comunistas acostumbraban hacer falsas acusaciones de cualquier tipo, para desacreditar a la Iglesia y quebrantar la confianza del pueblo polaco en sus sacerdotes, obispos y demás religiosos. Sin embargo, Benedicto XVI, apenas inició su papado suspendió a Maciel “a divinis” (o sea que le suspendió sus funciones sacerdotales) y lo llamó “a encerrarse en clausura y a dedicar el tiempo que le restaba a la oración y la penitencia”. Además, el Papa Benedicto XVI abolió el cuarto voto de los Legionarios, el llamado “voto de discreción”, que “imponía el silencio a los superiores y obstaculizaba de esa manera las investigaciones de la Santa Sede”.

La gran prensa internacional tampoco menciona y mucho menos que denuncie, la persecución que sufren actualmente la Iglesia católica y los cristianos de otras iglesias, en no menos de 60 países, donde más de 350 millones de creyentes sufren diversas agresiones —inclusive asesinatos— destrucción de templos y toda clase de impedimentos para el ejercicio de su fe. A lo cual ahora hay que sumar la persecución ideológica y el acoso mediático que la Iglesia católica está sufriendo en el mundo democrático, por el caso de los crímenes sexuales cometidos por algunos sacerdotes.

Sin embargo, como dijo el Papa Benedicto XVI durante la procesión de este Domingo de Ramos en Ciudad del Vaticano, es el mismo Jesucristo quien da a su Iglesia la fuerza y el valor necesarios para soportar cualquier clase de persecuciones, incluyendo “las ofensas y las intimidaciones de las habladurías” que abundan en la actualidad.

COMENTARIOS

  1. Rafael Herrera-Romero
    Hace 16 años

    Esta es simplemente una campaña exclusivamente dirigida al pontificado de Benedicto XVI, él cual siempre ha atacado frontalmente a la «teología de la liberación» y a los movimientos políticos de izquierda. A propósito, el New York Times es el vocero de la izquierda estadounidense. ¡Que casualidad!.

    Para concluir con un silogismo: Todos los sacerdotes son pedófilos. Fulano de tal es un sacerdote. Por lo tanto, fulano de tal es un pedófilo. Se observa la falacia y el error en razon

  2. la Meretriz de Babilonia
    Hace 16 años

    No critiquen más oren y pidan por mis queridos, den una buena ofrenda y oren, vayan a las procesiones pero lleven bastante dinero que ofrendar, oren por nosotros y déjennos casarnos ó es que prefieren que violen niños, que es esa tontería de celibato, ya estoy aburrida de andar a escondidas, ya podremos irnos a pasar nuestras vacaciones después de semana santa que recojamos más dinero de las ofrendas, solo los Pastores evangélicos andan tranquilos vacacionando bien amancebados y nadie

  3. mario cajina
    Hace 16 años

    Dejémonos de mojicaterías, la Iglesia está siendo denunciada y no perseguida, sean objetivos y no traten de unificar a los creyentes baio el alero de la victimización, las víctimas son los abusados menores de edad e indefensos que incluso estaban bajo el cuidado de los sacerdotes, y esto no tiene que ver con la teología de la liberación ni con la izquierda como ideología .

  4. Comentarista
    Hace 16 años

    Oye como se les ocurre a La Prensa estar coartando la libertad de expresión por la que soñó y murió Pedro Joaquín Chamorro, o es que están dando al ejemplo al Gobierno de cómo rechazar los comentarios que no son a su favor.

  5. INCRIBLE LO QUE DICEN!!
    Hace 16 años

    QUE FALTA DE VERGUENZA DECIR QUE LA IGLESIA ESTA SIENDO PERSEGUIDA…

    NO SEAN SALVAJES!!!

    ES PERSEGUIR A LOS SACERDOTES QUE VIOLARON MULTITUD DE VECES A LOS CHAVALITOS SORDOS MUDOS???

    NO SOLO LOS VIOLARON, SI NO QUE LOS OBLIGARON A TOMAR EL VOTO DE SILENCIO Y NUNCA DECIR QUE ESTABAN SIENDO VIOLADOS SEXUALMENTE!!

    ES PERSECUSION ENJUICIAR A ESTOS ABERRADOS Y A LA IGLESIA CATOLICA QUE LOS EMCUBRIA??

    NO SEAN SALVAJES! AQUI NO HAY PERSECUCION SI NO JUSTICIA!!

    DEGENERADOS HIJOS DEL DIABLO!!!

  6. Enriquevel
    Hace 16 años

    Mario Cajinas, excelente comentario. Encubrir viene de lejos. El escándalo más clamoroso por abusos sexuales ocurrió en el siglo XVII en torno a las escuelas pías del aragonés San José de Calasanz. Uno de sus colaboradores, Stefano Cherubini, miembro de una familia bien relacionada en el Vaticano, tuvo tanto éxito en el encubrimiento de su pederastia que incluso llegó a ser el superior de la orden. Inocencio X tardó quince años en tomar medidas y la orden fue temporalmente clausurada.

  7. Enriquevel
    Hace 16 años

    Por acaso el New York Time ha dicho alguna mentira en lo que se refiere al padre que abusaba de niños sordo-mudos?. Y si es mentira, porque no es demandado en la justicia por la iglesia?.

    Para concluir: Muchos sacerdotes son pedófilos. Fulano de tal es sacerdote. Cuidado al confiarle tus niños.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí