Juan Vega González
Esta pregunta fue planteada a un grupo de gerentes de instituciones financieras, durante un curso en Guatemala. La respuesta de la mayoría fue que no llegaban a sobrevivir seis meses con sus ahorros.
El sistema educativo no nos enseña lo justo para aprender a manejar nuestro dinero, un conocimiento tan básico y necesario para salir adelante en la vida.
La mayoría de los sistemas educativos en Latinoamérica privilegian el individualismo y la formación de empleados para las grandes empresas, más que la formación de empresarios.
Son sistemas que castigan los errores y el cuestionamiento a la autoridad del profesor, en vez de estimular un pensamiento comunitario, curioso y creativo, base del desarrollo empresarial y de las naciones.
Muchos grandes artistas y empresarios fueron “mutilados intelectualmente” por el sistema educativo. De hecho, la mayor parte de los multimillonarios, como Henry Ford, Bill Gates y Michael Dell, no concluyeron sus estudios universitarios.
Normalmente, cuando una persona deja de trabajar para alguien, aún tiene por delante varios años de vida, en los cuales tendrá necesidades de alimentación, salud y cuidados necesarios para la vejez.
Conforme los gobiernos van emitiendo más dinero y endeudándose más, para financiar sus cada vez mayores déficit presupuestarios, aumenta la cantidad de dinero con relación a los bienes y productos, lo que genera mayor inflación, o pérdida del valor adquisitivo del dinero. “Hay muchos billetes persiguiendo muy pocos bienes”.
Con el tiempo el nivel de vida, que los ahorros nos permiten financiar, disminuye por efecto de la inflación que como un tiburón hambriento se come nuestros ahorros; por un lado hace más caro nuestro gasto del mes y, por otro, disminuye la capacidad de compra de nuestros ahorros acumulados.
Las campañas publicitarias nos animan a comprar productos más nuevos y vistosos, a desear lo que está “a la moda”; y conforme vamos ganando más dinero, adquirimos más vehículos, lujos y casas, que financiamos con deudas cada vez mayores.
Entramos en consecuencia en un círculo vicioso de inflación-gasto-deuda y mayores gastos que, poco a poco, destruyen nuestra capacidad de ahorro y hacen más lejana la posibilidad de alcanzar “una vejez digna”.
Tenemos una gran necesidad de aprender cómo hacer que el dinero trabaje duro para nosotros, en lugar de pasar toda la vida trabajando muy duro por dinero. Conocemos poco sobre cómo crear activos que pongan dinero en nuestro bolsillo cada mes, que nos ayuden a salir del peligroso círculo de mayores gastos y más endeudamiento.
Entendemos muy poco de cómo funciona y fluye el dinero y el conocimiento, en medio de una de las mayores crisis económicas de la historia. En un mundo que cambia cada vez más rápido, la educación financiera es esencial para sobrevivir.
Tenemos poco tiempo disponible y gran necesidad de aprender educación financiera de manera simple, explicada con facilidad, con elementos prácticos y útiles para el día a día. Ése es el propósito de esta columna que cada viernes estaremos ofreciéndole.
El autor es director de Promifin, programa de la Cooperación Suiza en América Central.
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