CORRESPONSAL/CHINANDEGA
Dios quiera que no despierten los instintos violentos “en algunos corazones”, manifestó ayer monseñor Bosco Vivas, Obispo de la Diócesis de Occidente, luego de la Santa Eucaristía en conmemoración del 30 aniversario del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero.
La misa en la parroquia Santa Ana fue concelebrada en horas de la mañana por los párrocos Jaime Guillermo Ramos y Donald García, del templo El Calvario.
El Obispo señaló que monseñor Romero es un personaje que se le admira, se le quiere en América y el mundo, es además un orgullo para la Iglesia católica.
“Creo que merece los honores de la beatificación y canonización, no me corresponde decir la última palabra, ésa la tiene la Santa Sede. Creo que la causa de monseñor Romero tiene una base muy fuerte para poder prosperar, fue un auténtico mártir de la justicia y si ha luchado por la justicia y verdad, luchó por el evangelio”, dijo el Obispo.
Vivas Robelo recordó la canonización del Papa Pablo VI a mártires en Uganda, víctimas de sangrientas persecuciones con un mensaje en esa ocasión acerca de la alegría de contar con testimonios de cristianos que daban la vida por Cristo, con lo doloroso de saber que la humanidad puede despertar instintos violentos. “Eso no lo querríamos. Quisiéramos que los seres humanos aprendan a convivir como hermanos”, expresó el religioso.
Manifestó que en nuestros países, con las dificultades comunes, influye el legado de monseñor Romero. “A monseñor Romero lo sentimos muy nuestro, porque es un obispo que conoció nuestras realidades centroamericanas y se entregó a esa causa de resolver los problemas”, precisó Vivas.
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