Diferencias irreconciliables

Sandra Bullock, Kate Winslet, Sean Penn y Mel Gibson han sido protagonistas recientemente de sus propios dramas personales que en algunos casos han terminado en divorcio y que, incluso, han dado pie a nuevas paternidades.

Los Ángeles/EE.UU.- La sensación de crisis que inundó a Hollywood durante 2009 dejó un saldo de sonadas e inesperadas rupturas sentimentales en la meca del cine que han afectado a parejas consolidadas y a flamantes ganadores de Óscar.

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Curiosamente Kate Winslet había sido la antecesora de Bullock como ganadora del Óscar a Mejor Actriz por The Reader en 2009, el mismo año en el que Sean Penn levantó su segunda estatuilla de Mejor Actor por Milk y vio cómo se ponía fin a su larga y tormentosa relación con Robin Wright, protagonista de The Princess Bride y Forrest Gump.

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Sandra Bullock alcanzó el pináculo de su carrera el 7 de marzo, cuando ganó el Óscar a la Mejor Actriz. Su esposo, Jesse James, estaba a su lado. Incluso lagrimeó cuando ella subió al escenario a aceptar el premio.

Poco más de una semana después, en medio de alegatos de infidelidad por parte James, Bullock canceló su asistencia al estreno londinense de la película que le mereció el máximo galardón de Hollywood, citando “razones personales imprevistas”.

Pero probablemente Bullock no sufra ninguna consecuencia profesional por la exposición pública de su dolor.
“Si acaso, esto engendrará una cantidad masiva de compasión hacia ella, y ella ya es extremadamente querida”, dijo el veterano publicista Michael Levine.

La cancelación de su aparición en Londres para promocionar
“Irónicamente, esto de hecho puede reafirmar su fama”, dijo Karen Sternheimer, una socióloga de la Universidad del Sur de California que estudia la cultura popular y las celebridades. “Este acontecimiento refuerza su imagen como una figura simpática con la que pueden identificarse especialmente las mujeres”.

Sternheimer, la socióloga, dijo que los rumores de infidelidad no ponen en riesgo la percepción popular de Bullock o James, quien ha cultivado una imagen de chico malo desde sus días en los asuntos maritales entre famosos “nos recuerdan que son humanos”, dijo Sternheimer.

“No serán exactamente como nosotros, pero pasan por muchas de las mismas cosas”, indicó, “y eso le hace sentir a la gente mucho más conectada con las celebridades”.

Las historias sobre la vida privada de los famosos — especialmente una tan irresistible como la de la querida de Hollywood que gana un Óscar y el esposo que parecía adorarla y la engaña con otra— han atraído lectores desde que los tabloides aparecieron hace casi 100 años, dijo Sternheimer.
“Existe este deseo insaciable por saber más sobre estas personas, que en cierto modo asumimos tienen unas vidas perfectas, y qué podría ser más perfecto que ganar un Oscar”, expresó.

El publicista de Hollywood, Howard Bragman, sin embargo, dijo que la intriga creada por las circunstancias de Bullock apuntan a la tabloidización del periodismo.

“No creo que sea realmente justo con ella”, opinó Bragman. “Pudimos haberle dado al menos un mes para que disfrutara su Oscar”. (AP)

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Sandra Bullock, Kate Winslet, Sean Penn y Mel Gibson han sido protagonistas recientemente de sus propios dramas personales que en algunos casos han terminado en divorcio y que, incluso, han dado pie a nuevas paternidades.

La última víctima de estas desgracias amorosas es Bullock quien, apenas unas semana después de recoger la estatuilla como Mejor Actriz por The Blind Side , abandonaba el hogar conyugal tras enterarse por la prensa de una supuesta infidelidad de su marido, Jesse James.

De poco parece haber servido hasta ahora las disculpas públicas de James, que se responsabiliza de todo el daño causado, aunque no admite su relación extramatrimonial, mientras que la mujer que destapó el escándalo, la modelo de tatuajes Michelle McGee, apodada “Bombshell” (la bomba), se hace de oro concediendo entrevistas.

Según los medios estadounidenses, McGee, que persigue la fama, cobró 30,000 dólares por confesar una relación con James cuando Bullock rodaba The Blind Side .

La actriz y el ejecutivo se casaron en julio de 2005 en una multitudinaria boda en un rancho de Santa Bárbara, al sur de California, y han aparecido juntos en casi todas las galas de premios a los que ha estado nominada Bullock, por lo que la noticia ha causado sorpresa en Hollywood.

KATE WINSLET Y SAM MENDES

No menos impactante resultó la semana pasada el anuncio de separación de los británicos Kate Winslet y Sam Mendes después de siete años de matrimonio.

Al parecer la excesiva dedicación de la actriz y el director a sus carreras profesionales se encontraría detrás de esa ruptura que se produjo a principios de año de forma “amistosa”, si bien ambos admitieron estar “entristecidos” por la situación.

La actriz presentó, el pasado mes de agosto ante un tribunal californiano, los papeles de divorcio, 13 años después de su boda y 20 desde que comenzó su relación sentimental.

Wright alegó “diferencias irreconciliables” para poner punto final a su vida con Penn, quien en abril ya había solicitado el divorcio de su mujer para luego retractarse, lo mismo que ocurrió en 2007.

MEL Y SU MUJER

En 2009 también comenzaron los trámites para acabar con 28 años de matrimonio Mel Gibson y su mujer, Robyn, que tienen 7 hijos en común y que llevaban más de 2 años y medio separados.

Nuevamente las “diferencias irreconciliables” fueron el argumento en el que se escudó la demanda de divorcio puesta por Robyn, si bien el protagonista de Braveheart (1995) ya mantenía por entonces una relación con Oksana Grigorieva, una artista rusa con la que Gibson tuvo en noviembre su octavo descendiente, una niña.

SUSAN SARANDON Y TIM ROBBINS

Otra pareja de larga duración que se deshizo el año pasado fue la de Susan Sarandon y Tim Robbins, aunque no trascendieron los detalles de su separación.

Los conocidos actores, ambos ganadores de Óscar y conocidos por sus fuertes convicciones políticas, se conocieron en 1988 durante el rodaje de la película Bull Durham y tienen dos hijos. Pero nunca llegaron a casarse.

La lista de rupturas en 2009 incluyó entre otros, a los actores Reese Witherspoon y Jake Gyllenhaal, o a la actriz Jennifer Aniston y el cantante John Mayer.

Y es que, realmente, nada es para siempre. Al menos no en Hollywood.

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