Las Damas de Blanco y, en general, los disidentes del comunismo que luchan heroicamente en Cuba para que se respeten sus derechos humanos, comenzando con el derecho a la libertad de expresión, están dando al mundo una gran lección de valor, honestidad, sacrificio y alta calidad moral. Por el contrario, las turbas castristas y las fuerzas represivas del régimen comunista están mostrando toda su cobardía y podredumbre moral, al atropellar brutalmente de palabra y de hecho incluso a indefensas mujeres cuyas únicas “armas” son sus voces pidiendo justicia, sus vestidos blancos clamando paz y las flores del perdón y la reconciliación que ofrecen a sus verdugos cuando desfilan demandando la libertad de los presos políticos y de conciencia, que son sus esposos, sus hijos y sus hermanos.
También ha dado una gran lección intelectual de superioridad moral, la célebre periodista disidente cubana Yoany Sánchez, quien al día siguiente de la brutal represión que sufrieron las Damas de Blanco en las calles de La Habana, colgó en su blog un comentario titulado “Legado”, el cual, como un testimonio de solidaridad con el pueblo cubano que lucha abnegadamente por su libertad, reproducimos en esta columna editorial.
“Vienen tiempos difíciles —dice Yoany Sánchez—. Soy optimista a largo plazo, pero la desazón me embarga ante los años que se avecinan. Hay demasiada crispación acumulada. Han sembrado sistemáticamente entre nosotros el rechazo a la opinión diferente y eso no se borra en poco tiempo. Ayer (el miércoles pasado), cuando vi a una ama de casa que en tono vulgar gritaba “la gusanera está revuelta” —refiriéndose a la peregrinación de las Damas de Blanco— constaté cuán largo es el camino de la tolerancia que nos queda por delante. Aprender a debatir sin ofender, a convivir con la pluralidad y a respetar las diferencias tendrá que constituirse en asignatura obligatoria en nuestras escuelas. Será un proceso largo el hacer entender a todos que la diversidad no es una enfermedad, sino un alivio”.
“Temo que el grito se nos haga crónico y que la bofetada siga siendo la vía más rápida para acallar al otro —sigue diciendo la bloguera libertaria—. Me estremece presagiar una Cuba donde se continúe atacando física y legalmente a alguien por su filiación política o su tendencia ideológica. Qué triste país el que tendremos si a las autoridades les sigue pareciendo natural un escarmiento a quienes contradicen la opinión oficial. Ya me resulta bastante enferma una sociedad que asiste pasiva al acoso que sufrieron ayer (el miércoles) unas pacíficas mujeres con gladiolos en sus manos”.
“Pero el sectarismo no quedó allí —agrega Yoany—, sino que intentaron justificarlo y por ello prepararon a la carrera un guión para el programa más tedioso de la televisión cubana: la Mesa Redonda. Sin embargo, los televidentes —después de dos horas de estoica escucha— confirmaron que la ausencia de argumentos les ha dejado sólo el insulto, la difamación y las maromas verbales”.
“¿Por qué no tienen el valor de invitar, a ese aburrido set donde hacen un monólogo cada tarde, al menos un par de personas que piensen diferente? —pregunta la psicóloga cubana convertida en periodista de la libertad—. El más tímido y parco de los inconformes que conozco los desnudaría con un par de preguntas y con unas breves frases haría tambalear su teoría de la conspiración. Pero no se atreven. Amparados por el poder —no hay peor aliado para un periodista— sustentados su verbo y su pluma con las prebendas y los privilegios, saben que no soportarían la artillería de la crítica. De ahí que ensalzan el golpe, azuzan las consignas y ponen unos vídeos picoteados para probar que al diferente hay que aplastarlo. Alimentan así el fanatismo, ese germen que amenaza con prolongarse más allá de sus propias vidas: el legado de odios y desconfianza que pretende dejarnos este sistema”.
En las palabras de Yoany se siente la esperanza de que ya se están viendo los signos del cambio en Cuba. Pero también se nota la tristeza por la intolerancia, el fanatismo y el odio con que el régimen comunista ha envenenado el alma de muchos cubanos, que será muy difícil erradicar. Difícil pero no imposible. Ya llegará el momento de la reeducación política y la regeneración moral. Ahora se trata de conquistar la libertad. Y sin duda que la conquistarán, gracias a la lucha heroica de gente como las Damas de Blanco,Yoany Sánchez y los mártires Orlando Zapata y Guillermo Fariñas.
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