Urgen cultura de prevención

Cuando se publica una noticia sobre las amenazas naturales de Nicaragua existen personas que reaccionan con temor o incomodidad, cuando lo mejor sería apropiarse de la información y prepararse para una emergencia. Esto se debe a que en el país prevalece una cultura fatalista, en vez de una cultura de prevención.

Cuando se publica una noticia sobre las amenazas naturales de Nicaragua existen personas que reaccionan con temor o incomodidad, cuando lo mejor sería apropiarse de la información y prepararse para una emergencia. Esto se debe a que en el país prevalece una cultura fatalista, en vez de una cultura de prevención.

Es posible que esto se deba a que la sociedad nicaragüense nunca tuvo tiempo de recuperarse de las dolencias del terremoto de 1972 de Managua, que cambió la historia del país, y que causó más de 10 mil muertos.

Ésa es la percepción del psicólogo social y especialista en temas de desastres, Marvin Saballos, quien expuso su teoría en un conversatorio auspiciado por la Fundación Konrad Adenauer.

Saballos dijo que después del terremoto de diciembre de 1972 Managua, y Nicaragua misma, se vieron inmersas en una serie de acontecimientos que les impidió reponerse como sociedad.

“No hemos logrado superar la etapa postraumática, no hemos podido procesar las etapas de duelo… perdimos el sentido del urbanismo en Managua, no lo tenemos y va a costar mucho recuperarlo”, expresó.

La razón es que, tras aquel terremoto, Nicaragua vivió una crisis económica, luego una guerra civil que además profundizó la crisis, y cuando llegó la paz, el huracán Mitch destruyó el país en 1998.

En muchas familias un duelo llegó uno tras otro, no hubo tiempo de recuperación.

“Se necesita resiliencia (capacidad de recuperarse de la adversidad) para pasar de la cultura fatalista a una cultura de prevención”, comentó Saballos.

Pero los nicaragüenses no tuvieron la oportunidad de eliminar el estrés de un desastre que en principio cambió la forma de vida de su capital, pero terminó por afectar al país entero.

Saballos recordó que los gobiernos de Nicaragua han contribuido a que ahora existan mecanismos técnicos, legales e institucionales de defensa, pero que la población no se apodera de esta información porque su actitud no se corresponde con la de prevenir, sino la de fatalizar, ya sea por indiferencia o por incertidumbre.

Por eso destacó la importancia de que los gobiernos y la sociedad misma generen conocimientos, además de promover normas políticas y técnicas que propicien la cultura de prevención.

“Si una sociedad vulnerable está educada e informada, puede implementar medidas de desarrollo sostenible que incluyan la reducción del riesgo sin afectar la economía”, afirmó el especialista.

Saballos lanzó la idea de “conmemorar” los días de desastres, para que estas actividades impulsen esa cultura de prevención que el país necesita, con el objetivo de reducir el impacto de las calamidades.

Nacionales Desastres archivo

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