Beneficios
“La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores”.
François de la Rochefoucauld (1613-1680); escritor francés
Taiwán y cambio climático
Al sentir en carne propia cómo los nicaragüenses estamos padeciendo las consecuencias del cambio climático, sobre todo en las últimas semanas cuando hemos sido azotados de forma irregular por oleadas de frío por las noches y fuertes calores en el día, obligándonos a modificar nuestros estilos de vida, me he puesto a reflexionar sobre la importancia de la cooperación internacional para amortiguar los efectos del cambio climático, sobre todo de países que han demostrado con acciones concretas su voluntad de contribuir con este propósito común.
Uno de los países que ha emprendido esta lucha contra el cambio climático es Taiwán, mediante una serie de medidas y programas, como incentivos a empresas y personas que promuevan el uso de energías renovables (eólica y solar, por ejemplo) y vehículos con bajo nivel de contaminación, así como el reciclaje de desperdicios domésticos e industriales.
Gracias a dichas medidas, Taiwán ha reducido la contaminación y el deterioro del medio ambiente a lo interno del país.
Asimismo, cabe destacar que las compañías taiwanesas se han convertido en líderes mundiales en la fabricación de productos que ahorran energía y reducen la contaminación ambiental —como las pilas solares—, y otras 1,500 compañías se dedican al reciclaje de desperdicios, industria que crece 10 por ciento anualmente.
En relación con su disposición de trabajar en conjunto con el resto de naciones sobre el cambio climático, Taiwán ha propuesto dos proyectos de cooperación internacional para ayudar a países en vías de desarrollo a detener la destrucción de los ecosistemas y la capa de ozono, compartir su experiencia en la solución de problemas ambientales y transferir tecnología ambiental.
Por lo antes expuesto, es innegable que Taiwán cuenta con la experiencia suficiente para realizar valiosas contribuciones en la lucha global contra el cambio climático, pero no podrá hacerlo, mientras siga excluido de la Convención Marco de las Naciones Unidas Contra el Cambio Climático (CMNUCC), que es el principal espacio de diálogo donde se reúnen los países miembros de la ONU para aunar esfuerzos tendientes a reducir el impacto de este fenómeno.
Como estudiante de periodismo me he sentido motivado para escribir sobre este tema, porque considero que los jóvenes debemos sensibilizarnos ante los fenómenos naturales que se están produciendo en el mundo y que si no hacemos algo ahora sufriremos las consecuencias después.
Henry Peralta Argeñal
Corazón de niño
Supe de la partida la de Salvador Cardenal la tarde del ocho de marzo. Un viento corría los pasillos y de repente vino a mi mente ¿Es cierto? ¿Realmente ya no estás?
Me costó asimilarlo ahora que se fue me pregunto ¿Podremos seguir arando el aire? Ese sentimiento que plantó. Estamos en la obligación de retomarlo. Debemos de convertirnos en “obreros de nuestra Naturaleza”
Levantar la bandera que nunca dejó caer. Realmente hacer que lleguen esos días de amar esta tierra en que podamos vivir en paz, en que nos sintamos orgullosos de ser Latinos, en que en nuestras venas corra la savia de los árboles gigantes, en que podamos dejar la tierra en Paz, en que finalmente comprendamos que este planeta no está muriendo sino que ¡lo matamos lentamente!, en que podamos dar un mejor porvenir a nuestros hijos y realmente sentir la felicidad de que nacieron en libertad
Le agradezco a Salvador eternamente cada composición, cada verso de amor a esta tierra Verde y Morena que escribió, cada imagen del tiempo en que todos éramos chavalos, y sobre todo por recordarnos que solo con el corazón de Niño sabremos el teléfono de Dios.
Roberto Alejandro Rosales Castillo
Salvar la nación
La nación nicaragüense actualmente pasa a través de una situación precaria al igual que muchas naciones, pero la falta de decisiones acertadas en los últimos años ha sido uno de los factores más prominentes que ha contribuido a esta situación, más que la corrupción de la cual se habla en cada uno de los rincones de la nación en las diferentes entidades gubernamentales, judiciales, legislativas y electorales.
Porque cada localidad existente en el estado nicaragüense en unión constituye una gran empresa que nosotros, los ciudadanos, miramos como digna de llevar a cabo consagrándoles todos los recursos que estén a nuestro alcance.
La nación nicaragüense tornará en una gran federación, pero ello no ocurrirá por razones económicas, políticas y socioculturales. ¡No! Aun cuando la unión de cada rincón fuera contemplada desde este punto de vista, una cuestión indiferente, más todavía: aunque fuese perjudicial tendrá que venir. La comunidad de sangre exige la nacionalidad común. El pueblo nicaragüense no tendrá derecho a encarar una política progresista en tanto resulte impotente para reunir a sus hijos propios en un estado común. Mientras no habite dentro de los confines de la Nación hasta el último nicaragüense, mientras aquélla no posea la certeza de que puede mantener una economía estable para sus ciudadanos y mientras su propio pueblo padezca necesidades, Nicaragua carecerá de derechos morales para proclamarse una nación en vías del progreso. Porque no hay que obviar el hecho de que miles de compatriotas yacen en el camino del exilio, de la marginación, obligados a abandonar la nación porque esta carece de los recursos para la subsistencia de estos.
No debemos seguir engañados, tenemos la obligación moral de quitarnos la venda de los ojos para salvar la nación de esta situación que lleva ya muchos años arrastrando a la patria a un abismo de desesperación e indignación.
Debemos comprender que solo uniéndonos los ciudadanos podremos llevar a la nación nuevamente al camino del progreso. Que al parecer quedó en un estado catatónico el día que dejamos de luchar contra todos los males que hoy aquejan a la nación. Aun cuando existen escépticos sobre las afirmaciones que se han hecho a lo largo de la historia lo único que en verdad debemos de mantener como un principio es que solo el trabajo digno, la no violación de los derechos y principalmente un buen sistema de educación en el país será lo que determinará el futuro de la Nación nicaragüense para las futuras generaciones y será digno de honor tal esfuerzo de llevarse a cabo porque quedará plasmado en cada página de la historia, no solo de la nación, sino también de la nuestra.
Ricardo Arístides Cruz Moreira
Ernesto Cardenal
Con relación al artículo de Raoul Shade publicado el pasado 06 de marzo de los corrientes, titulado Sobre la implacable inutilidad del Premio Nobel de Literatura quiero aclarar lo siguiente.
Si un escritor es nominado al Premio Nobel de Literatura, es porque se lo merece y si se merece el Premio, se lo gana. Si algunos escritores no se lo ganaron es porque aún no existía el Nobel o porque fue superado por otros mejores y jamás por posiciones ideológicas o religiosas. Se le da a un indio, o un negro o un chino si lo merece. Por J. Joyce y R. Darío, se estableció el Premio Nobel que posteriormente se les concedió a Gabriela Mistral y a quien duró más que F.G. Lorca, Juan Ramón Jiménez, discípulos de Darío. A. Pizarnick y A. Cortez eran enfermos mentales.
Y aunque no le parezca al señor Shade, Ernesto Cardenal es un escritor que merece el Premio Nobel de Literatura. Un poeta que está en las mentes más inteligentes del mundo, un poeta superior que siempre luce sus hermosos y saludables frutos. Su obra de una belleza extraordinaria, empieza con la admiración y respeto que le tiene la juventud de los que fueron, son y serán. Es placentero leer una y mil veces sus epigramas, oración por Marylin Monroe, CRI y todos sus escritos que son la expresión de nuestro tiempo. No en novela como A. Soljenitzyn sino en poesía.
Quizá el señor Shade no tenga envidia, y como dice Nietzsche: “te amo como sólo los amantes saben despreciar ”, tal vez desprecia de manera constructiva. Porque primero Dios que Cardenal gane el Nobel.
Más de alguno deseara sin reflexionar, un Premio Nobel —oportunidad de uno entre miles de escritores— para no perder el amor de un ser humano. O meramente para vencer la pobreza que hunde a las mujeres y acabar de una vez por todas con la falta de respeto que los locos le tienen a los sabios que protegen la vida.
No ganar o no dejar ganar legítimamente para el desarrollo humano, es un defecto del cristianismo analfabeto.
Milos J. Comalle
Escritor
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