MÉXICO/ EFE
Una ola de violencia golpeó este fin de semana al sureño estado mexicano de Guerrero, donde al menos 35 personas murieron en enfrentamientos del crimen organizado que pusieron en alerta a las autoridades del enclave turístico de Acapulco, mientras en el norte del país, en la convulsa Ciudad Juárez, se registró la muerte a tiros de tres personas ligadas al Consulado de Estados Unidos de esa urbe.
Fuentes de la Secretaría de Seguridad Pública de Guerrero indicaron que los hechos de los dos últimos días corresponden a la “lucha antagónica de carteles” de la droga. “Son disputas de organizaciones que quieren entrar a la plaza (territorio) y las que se resisten”, afirmó la dependencia.
- Tres personas afiliadas a un consulado estadounidense en Ciudad Juárez, urbe azotada por la violencia del narcotráfico, murieron durante un tiroteo, informaron ayer autoridades de ambos países.
La pareja fue baleada dentro de su automóvil cerca del puente Internacional Santa Fe que vincula a Ciudad Juárez con El Paso, Texas, dijo un portavoz de la Procuraduría del estado de Chihuahua. Su bebé de un año fue hallado ileso en el asiento trasero del vehículo.
La Casa Blanca dijo que el esposo de una empleada consular mexicana también fue asesinado el sábado en Ciudad Juárez, aparentemente en otro tiroteo.
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El grueso de los asesinatos se concentró en el puerto de Acapulco y sus inmediaciones, en momentos en los que por ser puente vacacional de sábado a lunes la ocupación hotelera es del 75 por ciento y se estima que decenas de miles de turistas visitan el enclave.
Cerca de las 6:00 horas del domingo se desató un tiroteo en las inmediaciones del túnel de entrada a Acapulco, junto a un hospital público.
Los cuerpos de seguridad hallaron nueve cadáveres con impactos de arma de fuego, cuatro tirados en la calle, cuatro en dos vehículos y el de una joven de 23 años que circulaba en un taxi y que fue alcanzada por una bala en la cabeza.
Las autoridades aseguraron que se puso en marcha un “vasto” despliegue de miembros del Ejército, la Policía Federal y los cuerpos locales y agregaron que los operativos son “constantes”.
Tierra caliente

La oleada criminal de este fin de semana se inició ayer en la localidad de Ajuchitlán del Progreso, en donde se contabilizaron oficialmente 26 muertos en diversos sucesos, el más grave un enfrentamiento entre el Ejército y presuntos sicarios que acabó con diez pistoleros y un militar muertos.
El choque, que se produjo en el centro de la localidad ante cientos de testigos, se suscitó cuando los militares se disponían a registrar una vivienda en ese enclave al noroeste de Acapulco, ubicado en la conflictiva región de Tierra Caliente.
También por disparos fueron asesinados ayer seis policías municipales en poblaciones aledañas al puerto de Acapulco.
Decapitados
Asimismo fueron localizados nueve cuerpos en diversos lugares del municipio, cuatro de ellos decapitados, una de las prácticas habituales del narcotráfico.
Guerrero ha sido uno de los estados más afectados por el alza de la violencia en México desde hace tres años, cuando el Gobierno declaró la guerra al narcotráfico y los carteles agudizaron sus peleas entre sí.
Debido a que México es ahora un mercado consumidor de drogas y no sólo de tránsito de éstas hacia Estados Unidos, los siete carteles principales se disputan el territorio con más saña. La contienda suma más de 17,000 muertos desde diciembre de 2006, la mayoría presuntamente sicarios, según reportes extraoficiales.
Guerrero, un terreno rural y montañoso, es codiciado por los carteles de los Beltrán Leyva, la Familia Michoacana, Los Zetas y Sinaloa.
El cártel de los hermanos Beltrán Leyva, escindido del de Sinaloa por supuestas traiciones, vive ahora una división interna, a la que se atribuye parte de la violencia en el último mes.
Después de que la Armada abatiera a tiros en diciembre a su máximo capo Arturo Beltrán Leyva, alias El Barbas , el control de la organización se lo disputan dos bandos.
Uno está conformado por otro de los hermanos de la dinastía narcotraficante, Héctor Beltrán Leyva, alias El H , y Sergio Villarreal, El Grande .
Los reportes de inteligencia federal sitúan enfrente al que fuera jefe de sicarios del cártel, Edgar Villarreal Valdez, un estadounidense apodado La Barbie , a quien algunos narcomensajes lo acusan de facilitar la muerte del capo Arturo Beltrán.
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