BOGOTÁ/EFE Y AP
El Partido de la U, del presidente Álvaro Uribe, y el Partido Conservador van muy igualados, con un 24.2 y 22.5 por ciento, respectivamente, de los votos cuando se había escrutado el 27.78 por ciento de las mesas electorales en los comicios legislativos celebrados ayer en Colombia.
Según datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, entidad encargada del escrutinio, a éstos les siguen el Partido Liberal (PL), con el 16.6 por ciento, y el Partido de Integración Nacional (PIN), con el 8.7 por ciento.
La sorpresa surge del PIN, un partido formado por familiares y allegados de antiguos congresistas salpicados por la “parapolítica”, el escándalo que llevó a un tercio del Congreso elegido en 2006 a ser investigado, detenido o condenado por vínculos con paramilitares, la mayoría afines a Uribe.
Esto significaría la continuidad de buena parte de aquellos legisladores, a través de sus herederos políticos, en el Congreso colombiano, muy desprestigiado precisamente por aquel escándalo.
El analista político Jaime Castro recordó, a través de Caracol Televisión, que el PIN nació a partir de la desarticulación de cuatro partidos que tenían representación en el actual Congreso y que no fueron aceptados para estas elecciones por el Consejo Nacional Electoral.
Casi 30 millones de colombianos estaban convocados a las urnas para elegir, entre más de 2,500 candidatos, a los 102 miembros del Senado y los 166 de la Cámara de Representantes.
Compra de votos
Temprano, Enrique Correa, jefe de la misión de observadores de la Organización de los Estados Americanos (OEA), aseguró que sus 70 delegados estuvieron presentes en 16 de los 32 departamentos colombianos, observando que en algunos casos la compra de sufragios se realizaba en la misma mesa de votación.
“Tenemos cuatro o cinco informaciones de compra de votos, e incluso, según nuestros coordinadores, con pago del voto en la misma mesa”, dijo Correa a reporteros.
Miembros del grupo no gubernamental Misión de Observación Electoral (MOE) también aseguraron que se han presentado irregularidades como la mencionada compra de votos y la presión armada a electores en varios municipios el país.
La llamada compra de votos que puede ir desde ofrecer dinero en efectivo hasta becas y cupones para adquirir alimentos, es una vieja práctica en la política colombiana que las autoridades han fracasado en controlar.
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