No se espera más. Las elecciones regionales en la Costa Caribe transcurrirán bajo el secretismo que el Consejo Supremo Electoral (CSE) se ha empecinado en mantener desde inició la preparación de esta actividad cívica.
Además, se le sumará la ya denunciada desigualdad política en la formación de las mesas de electorales y, por supuesto, la tradicional falta de interés de los votantes que una vez más dejarán entredicho que no les importa elegir autoridades que en la práctica no tendrán el poder de decisión que necesitan y seguirán subordinadas al gobierno central.
Si ocurre algo diferente a esto, habrá que contrastarlo con el padrón electoral y además, verificar si ese listado ha sido actualizado como debería ser. Esto es en resumen la expectativa con que el Instituto para el Desarrollo y la Democracia (Ipade), dirigido por Mauricio Zúñiga, realizará la observación de los comicios de hoy en los que la población del Caribe elegirá a los 90 miembros de los consejos de las regiones autónomas del Atlántico Sur y Norte (RAAS y RAAS).
El Ipade lleva ya 17 años observando elecciones y en las últimas dos, las municipales del 2008 y ahora las regionales del 2010, el CSE no les ha brindado las respectivas acreditaciones para dicha labor. Es más, ni siquiera han respondido a la solicitud hecha por este organismo, dejando claro el desinterés del CSE por que ojos extraños examinen su desempeño como autoridad electoral.
Pero además, advierte Zúñiga, ese comportamiento del CSE de no acreditar a los observadores nacionales, podría convertirse en algo “normal” de cara a futuras elecciones.
Ante las diversas irregularidades que nuevamente el CSE ha cometido desde el punto de vista político y administrativo, el director de Ipade vaticina que el nivel de abstención esta vez podría sobrepasar el 50 por ciento de la población votante, ya que la misma entidad encargada de las elecciones ni se preocupó por realizar alguna campaña para llamar a la votación.
Aún así, 662 observadores del Ipade estarán dándole cobertura a por lo menos el 80 por ciento de los Centros de Votación de ambas regiones autónomas, y esperan tener un primer informe sobre el transcurso de las elecciones a mitad del día y resultados previos al anochecer.
¿Qué esperan que pase el día de hoy?
Bueno, si bien Ipade no fue acreditado, la labor de observación electoral es el ejercicio de derechos, tanto constitucionales como autonómicos. Nosotros creemos que igual que en las elecciones municipales que se vieron diferidas en la Costa, si bien no nos acreditaron, tampoco nos prohibieron entrar a las Juntas Receptoras de Votos para hacer nuestra labor. Así que tenemos una expectativa de poder ingresar en aquellos territorios donde la mayoría de los presidentes de mesa conocen la labor que ha hecho Ipade, y las redes nuestras con miskitos, creoles, garífunas, mayagnas, mestizos de las mismas comunidades, muchos de ellos pastores, maestras, lideresas. Esperamos que haya tolerancia y que la observación no sea obstaculizada.
¿Y qué expectativa puede haber de cara a la falta de interés que han demostrado los costeños por elegir sus gobiernos regionales?
Obviamente existe una tradicional abstención en las Regiones Autónomas. Esto no es de asombrar porque históricamente ha habido mucho menor interés en las elecciones autonómicas que en las nacionales y por lo general hay un 50 por ciento de abstención y a veces un poco más.
La mayor parte de las riquezas forestales, pesqueras y mineras.
Representan el 52 por ciento del territorio nacional.
El 65 por ciento de su población viven sin agua potable.
El 33 por ciento no recibe el servicio de energía eléctrica.
El 7.6 por ciento de cobertura escolar en las zonas rurales.
Más del 30 por ciento de su población es analfabeta.
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Cada consejo nombrará luego a su representante de gobierno regional, que “debería ser a la vez el representante del Presidente, pero aquí hay otro problema, el Presidente nombra a un delegado hacia las regiones autónomas, que sin ser una autoridad electa, se erige por encima de las autoridades municipales y del gobierno regional y éste sí toma las principales decisiones, concentra mayor poder y recursos”, explica Zúñiga.
Esta es otra de las razones por las que los votantes del Caribe no se apresuran por votar.
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Esto obedece en primer lugar a que tenemos una Autonomía que no ha sido concretada, tenemos alta injerencia y centralización de las decisiones políticas y económicas por parte del gobierno central sobre las autoridades electas, existe un desencanto por parte de la población sobre la atención que le dan los representante de los partidos políticos regionales y los representantes electos a los temas de autonomía y sobre todo desencanto por la injerencia de los partidos nacionales sobre los líderes locales que los ha hecho dependientes a las decisiones de Managua.
Hay una autonomía limitada desde el punto de vista económico, financiero, político y administrativo y organizativo. La autonomía tiene cuatro escalones de decisiones y en ninguno de ellos hay recursos. Está el de las comunidades, que administran los recursos forestales de sus territorios, sin embargo, no poseen una administración trasparente de las tierras. En segundo lugar, el área municipal que es rechazada por ser una forma organizativa del Pacífico. Después, el área regional, que son las elecciones de hoy, donde debería haber un presupuesto especial para las regiones, pero que no existe.
Además de la falta de acreditación a observadores nacionales se ha criticado al Consejo Supremo Electoral por no haber licitado la impresión de las boletas, la concentración de información sobre el manejo de los fondos para estas elecciones, algunos hasta ya hablan de fraude… ¿todo eso no les genera algún tipo de sospechas?
Yo creo que el primer interesado en brindar información al público sobre todas y cada una de sus acciones, sobre todo cuando se trata de actos vinculados a la administración presupuestaria y que por Ley y obligación tienen que rendir cuentas de cómo lo administran, es el Consejo Supremo Electoral. Si ellos se amparan en el secretismo, si no informan de los procesos que están realizando, si no rinden cuentas, eso genera suspicacias de que ahí hay una administración que tiene un alto nivel de discrecionalidad.
Igual ocurre con el proceso de cedulación. Es hoy y no conocemos si a los casi 22 mil ciudadanos que no tienen cédula ni documento supletorio, se les ha fabricado el documento, pero además, si esos documentos ya fabricados se han enviado para ser entregados en tiempo y forma para habilitar a los electores. Hay un secretismo en el manejo de la información que no beneficia a la autoridad electoral y que por política debería mantener actualizada su página web, debería emitir comunicados permanentes sobre el trabajo de cedulación y la actualización del padrón.
Es importante que las autoridades manejen con mucha sabiduría el hecho de que es importante guardar la proporcionalidad en el nombramiento de los cargos por partidos políticos y garantizar la equidad en la competencia política y el acceso a la distribución de cargos en el aparato electoral. Pero, estamos ante un aparato con una composición partidaria que ha colapsado, los tres magistrados del PLC (en el CSE) ya no saben ni a qué partido pertenecen y entonces tenemos un Consejo Electoral monopartidista donde las decisiones que se toman podrían tener un sesgo partidario y es total desventaja para el resto de competidores.
Ya se demostró en las elecciones del 2008 que los fiscales no bastan para garantizar que la elección sea correcta y cumpla con todos los estándares de calidad y transparencia, porque no tienen ni la capacidad ni la habilidad para cubrir todo el territorio. Por eso el Consejo debería garantizar la observación electoral, pero tenemos a una institución que ni siquiera es capaz de dar una respuesta ante una solicitud. Esta es una mala señal que tampoco garantiza que vaya haber observación electoral en las próximas elecciones.

¿Con tantas irregularidades cuáles son los escenarios posibles?
Bueno, aquí puede pasar que el Consejo Supremo Electoral se lave la cara y aunque no ha acreditado la observación todo transcurra con relativa normalidad y que se respete la voluntad popular y nosotros vamos a verificar si esto ocurre.
Puede ser que si hay territorios donde se le ha negado la presencia a otros partidos y estos están protestando desde ahora que hay manipulación, que se repitan algunas irregularidades del 2008 y que tengamos una situación de tensión y protesta con un escenario en el cual la elección no es realizada respetando la Ley ni los mecanismo elementales de transparencia y estén bloqueando la observación electoral. Este sería el peor escenario donde tendríamos una elección cuestionada donde el sesgo partidario serían los factores predominantes y eso podría generar focos de violencia.
El otro escenario que esperamos que ocurra es un escenarios con madurez, apertura y apoyo a la observación para que la gente acuda a votar, se respete el voto, que no haya impugnaciones masivas. Pero aunque las elecciones se realicen con tranquilidad, no significa que el sistema electoral no tenga fallas y que estas autoridades electorales sean las más idóneas para seguir al frente de un Consejo Electoral cuestionado en el país. Nadie certifica o avala unas elecciones nacionales, viendo a futuro, en las que no hay una legitimación de parte de los organismo internacionales debidamente acreditados como observadores.
¿Y qué podría pasar con el alto nivel de abstención característico de la zona?
Creemos que el porcentaje va ser histórico, 40-50 por ciento, así es como la gente históricamente vota, a veces puede ser mayor, porque depende del nivel de campaña electoral que han desarrollado los partidos y el manejo de los recursos que han desarrollado los organismos regionales.
En lo general he visto poca receptividad a estas elecciones, no sólo del electorado sino de los partidos políticos y prueba de ellos es que el mismo Consejo Supremo Electoral no ha hecho una sola campaña de educación cívica llamando a la gente a votar, así que yo creo que con estos antecedentes vamos a obtener un comportamiento histórico que si sube, es para preocupar al sistema electoral y si baja, pues habría que corroborar con el padrón electoral para ver si eso significa un incremento real o nos deje ver si el padrón necesita ser actualizado.
Ver en la versión impresa las paginas: 20, 21
