Vecinos, amigos y familiares de María Magdalena Valle Valdivia, de 46 años, se encuentran consternados ante la muerte de la señora, cuyo cuerpo apareció con el rostro morado y diversos golpes en la cabeza a tan sólo 100 metros de su casa, en el barrio Villa Venezuela, Managua.
La mujer, tras largos días de agonía, expiró el pasado viernes, 5 de marzo, en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital Antonio Lenín Fonseca.
Desde su traslado al centro hospitalario la madrugada del pasado 26 de febrero, cuando la ahora occisa apareció rodeada de un charco de sangre en el anden cinco, sector F de esa localidad, jamás volvió a abrir sus ojos ante la vida.
Escarleth María Vásquez Valle, de 25 años, hija de la ahora fallecida, aseguró que a eso de las 4:00 de la mañana del 26 de febrero su suegro le dio aviso de que el cuerpo de la señora estaba tirado en el suelo con varios golpes.
Según familiares de María Magdalena, ésta permaneció todo el tiempo conectada a un aparato de oxígeno.
“Me asusté cuando vi a mi mamá con golpes en la cara y toda la cabeza con heridas profundas, como si le hubieran dado con una especie de tubo u otra cosa dura”, dijo Vásquez.
Según Escarleth, los médicos le diagnosticaron a su mamá un edema cerebral severo más un trauma craneal producto de los golpes recibidos. Esto le provocó la muerte.
PIDEN JUSTICIA
La familia pide al Ministerio Público que si la Policía, mediante sus averiguaciones, encuentra al culpable o a los culpables de esa tragedia, no los dejen libres como ha pasado en otras ocasiones, cuando el criminal siempre disfruta de su libertad, mientras que los afectados aceptan el dolor.
Los vecinos del barrio Villa Libertad aseguraron que doña Maria Magdalena no tenía problemas con nadie y que todos los vagos del sector la conocían, por eso sospechan de delincuentes que llegan a merodear la zona. Razón por la cual piden soluciones inmediatas en el caso.
Investigan
Mientras tanto, la Policía del Distrito Seis se encuentra investigando la muerte de la señora María Magdalena, quien había salido de su casa desde el 25 de febrero y apareció la madrugada del 26 de febrero con el rostro deformado por los golpes. Ahora su única hija pide protección, porque queda sola e indefensa con sus hijos.
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