El Partido Liberal Constitucionalista (PLC), uno de los principales partidos de los que participan en las elecciones de los Consejos Regionales Autónomos de la Costa Atlántica que se realizarán el próximo domingo 7 de marzo, denunció el miércoles de esta semana el fraude que a su juicio se ha venido perpetrando a lo largo de todo el proceso electoral.
En efecto, los dirigentes del PLC, entre ellos su fiscal para las elecciones en el Caribe, denunciaron públicamente una serie de irregularidades que ha cometido el Consejo Supremo Electoral, algunas de las cuales ya habían sido denunciadas anteriormente, inclusive por representantes de partidos minoritarios aliados del gubernamental FSLN.
En el rosario de irregularidades que según el PLC permiten avizorar el fraude electoral que se viene tejiendo y culminará en las elecciones del próximo domingo, dicho partido menciona las violaciones de por lo menos diez artículos de la Ley Electoral, que se refieren a “la entrega de cédulas a militantes sandinistas en las casas de campaña del partido de gobierno, el traslado de votantes para beneficiar al oficialismo, la falta de publicación de la lista definitiva de candidatos, la retención de documentos supletorios de votación, el ocultamiento de los padrones electorales y otras anomalías”, según reportó LA PRENSA el jueves de esta semana.
Otras arbitrariedades denunciadas por el PLC como señales del inminente fraude que el Consejo Supremo Electoral (CSE) y el gobierno de Daniel Ortega realizarán el próximo domingo en las Regiones Autónomas de la Costa Atlántica, son el secreto con que se ha manejado la organización de la policía electoral y la falta de suficiente representación opositora en los organismos electorales, así como la ausencia de observadores electorales independientes y confiables, tanto nacionales como extranjeros, debido a que el CSE se ha negado de manera rotunda y sospechosa a aceptar su participación.
Las denuncias del PLC acerca del fraude electoral con el que al parecer se coronará a las elecciones regionales del domingo 7 de marzo, no han sorprendido a nadie, ni a los nicaragüenses ni a los extranjeros interesados en el asunto. En realidad, la obstinación de los magistrados del CSE y del gobierno de Daniel Ortega, en no reconocer ni rectificar el gran fraude que perpetraron en las elecciones municipales del 9 de noviembre de 2008; el descaro con el que han tratado de justificar aquel gran robo del voto ciudadano y la voluntad popular; y la advertencia que hizo el dirigente orteguista Tomás Borge, de que el FSLN hará todo lo necesario y pagará el costo que sea, con tal de no permitir que “la derecha” vuelva al poder, indican que el oficialismo está dispuesto a repetir el fraude electoral, no sólo en las regionales del Caribe sino también en las elecciones nacionales del próximo año.
Lo que sí llama la atención es que en vísperas de las elecciones del Caribe sólo el PLC está denunciando las irregularidades y preparativos del fraude electoral. En las elecciones del Atlántico participan 8 partidos políticos. En su mayoría son afines al FSLN, pero al menos el PLC y la coalición ALN-PLI-Vamos con Eduardo, son o dicen ser opositores. ¿Por qué, entonces, sólo el PLC denuncia las irregularidades y el fraude en este proceso electoral? ¿Es que los demás partidos creen que es invento del PLC y que las elecciones serán libres y limpias? ¿Tiene razón la representante del FSLN quien ha dicho que el PLC habla de fraude porque sabe que sufrirá una gran derrota en la Costa y se está justificando por adelantado? ¿O es que el canibalismo político en la oposición ha llegado a tal extremo, que a uno no le importa que el FSLN haga lo que quiera, si el perjudicado es el rival opositor y si puede quedarse con una parte de lo que el Frente Sandinista le arrebate al otro?
Quizá la división de los opositores sea suficiente para que el FSLN se pueda imponer en la Costa, sin tener que hacer un fraude de grandes proporciones, como el que hizo en las municipales de noviembre de 2008 debido a que la oposición se unió para participar en aquellas elecciones. Pero lo que sí está muy claro es que si el Frente Sandinista gana, o mejor dicho se impone, no es porque tenga más respaldo popular ni porque sea mejor que la oposición, sino porque ésta es incapaz de unirse y actuar de manera responsable, ni siquiera en provecho de sus particulares intereses.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A