SANTIAGO DE CHILE/ CABLES COMBINADOS
La reconstrucción de Chile tras el devastador terremoto que en la madrugada del pasado sábado asoló el centro y sur del país durará prácticamente los cuatro años en que gobernará Sebastián Piñera, aseguró ayer la presidenta Michelle Bachelet.
“Prácticamente todo el Gobierno próximo” habrá que dedicarlo a atender la emergencia y la reconstrucción de la amplia zona afectada por este temblor, que ya ha causado 802 muertos, dos millones de damnificados y un número indeterminado de heridos.
“Me emociono porque el país no se merecía esto”, confesó a la emisora ADN con la voz entrecortada la mandataria tras permanecer unos segundos en silencio cuando describía el panorama desolador que se encontró al viajar a las zonas afectadas nada más ocurrir el desastre.
La mandataria y los ministros de las áreas más directamente implicadas en atender la emergencia humanitaria se reunieron con el presidente electo, Sebastián Piñera, quien tomará posesión de su cargo el próximo día 11.
“Chile tiene que tener confianza, tenemos condiciones para salir adelante”, aseguró Bachelet, quien admitió —no obstante— que “esto se va a llevar tiempo”.
Bachelet viajó la mañana del jueves a las ciudades de Talca y Concepción, que figuran entre las más dañadas por el sismo, para ver cómo se entrega la ayuda a los cientos de miles de damnificados. La demora en distribuir la ayuda ha sido una de las críticas que se le han formulado al Gobierno.
Bachelet dijo que están trabajando “para que se normalicen todos los servicios básicos de la población”.
En las ciudades como Talca y Concepción, entre 258 y 515 kilómetros al sur, se han restablecido parcialmente los suministros de agua y luz y se observa mayor tranquilidad nocturna gracias al amplio toque de queda imperante desde el domingo para terminar con la oleada de saqueos y pillaje. En Concepción hubo 50 detenidos la noche del miércoles por infringir el toque de queda.
HOSPITALES DE CAMPAÑA
La presidenta señaló que una de las medidas más urgentes que se están adoptando es la instalación de hospitales de campaña, que países como Argentina, Brasil, Cuba y Perú han enviado a las regiones afectadas. Incluso uno de los hospitales de campaña se instalará en esta capital, donde uno de los centros hospitalarios sufrieron daños que forzaron a la evacuación de pacientes. Bolivia ha enviado 50 toneladas de agua, una de las necesidades apremiantes.
La presidenta dijo que 36 hospitales de toda la zona siniestrada resultaron dañados, algunos destruidos totalmente.
Un puente aéreo está trasladando 320 toneladas de ayuda en alimentos y abrigo a las regiones del centro sur, donde habita alrededor del 80 por ciento de la población del país.
Una barcaza de la armada a su vez está distribuyendo 270 toneladas de ayuda a localidades costeras donde es difícil acceder por tierra.
La presidenta consideró inaceptable que fallara el dispositivo de alarma establecido para dar aviso del riesgo de maremoto, fenómeno que siguió al terremoto del sábado.
Antofagasta tiembla
Un movimiento telúrico de 6,3 grados de magnitud en la escala de Richter, que no está relacionado con el terremoto ocurrido el pasado sábado y sus posteriores réplicas, sacudió ayer la región Antofagasta, al norte de Chile.
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