LA HABANA/ EFE
El disidente cubano Guillermo Fariñas, en huelga de hambre y sed desde hace siete días, regresó a su casa en la tarde de ayer tras haber sido hospitalizado por desmayarse en la mañana debido a un choque hipoglucémico (baja de azúcar), informaron fuentes opositoras.
Según la portavoz de la huelga, Liset Zamora, los médicos le suministraron por vía intravenosa sueros con azúcares que lo ayudaron a recobrar el conocimiento, y decidieron que, en su condición actual, no hay “criterio” para dejarlo en el hospital de la ciudad de Santa Clara, donde vive.
Entretanto, desde Ginebra el ministro de Asuntos Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parilla, dijo ayer que hay una campaña internacional en contra de su país para “presentar a mercenarios como patriotas” y “a agentes pagados por Estados Unidos como disidentes”.
En una alocución ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el representante cubano se refirió —sin mencionarlo por su nombre— al caso del disidente Orlando Zapata Tamayo, quien murió hace una semana tras dos meses y medio en huelga de hambre para que se le reconociese la condición de preso de conciencia.
Además negó que en su país haya presos políticos y dijo que los que son considerados como tales por ciertos organismos y gobiernos son “personas que cometieron actos ilegales”.
“No reconozco la existencia de presos políticos”, dijo la autoridad cubana en un encuentro con un grupo de periodistas.
El periodista y sicólogo Guillermo Fariñas, de 48 años, comenzó su protesta en Cuba para pedir la libertad de los aproximadamente 200 presos políticos que según la oposición hay en la isla.
La oposición detalló que ya dejaron el ayuno el martes Diosdado González y Eduardo Díaz Fleitas, que cumplen respectivamente 20 y 21 años de pena en la cárcel “Kilo 5” de la provincia occidental de Pinar del Río.
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