Santiago intenta recuperar la normalidad

Santiago, la moderna capital chilena de seis millones de habitantes, hacía de tripas corazón este lunes para superar el trauma del terremoto y rehacer su vida normal tras el cataclismo del sábado, uno de los sismos más potentes jamás registrados.

Por Daniel Merolla

SANTIAGO/AFP

Santiago, la moderna capital chilena de seis millones de habitantes, hacía de tripas corazón este lunes para superar el trauma del terremoto y rehacer su vida normal tras el cataclismo del sábado, uno de los sismos más potentes jamás registrados.

Con las primeras luces del alba, la gente empezó a concurrir a sus empleos y ocupaciones, incluso aquellos que ocupan edificios que encontraron con grietas en las paredes, pisos alfombrados de vidrios, artefactos rotos y teléfonos inútiles.

«Mi casa quedó en pie, pero aún siento miedo. Viví el terremoto de 1985 pero esto fue terrible, aterrador. El piso se movía como un barco pero resistió», relató a la AFP un hombre de 60 años, vendedor de una ferretería de la comuna de Ñuñoa.

El sismo de magnitud 8.8 dejó 723 muertos y 19 desaparecidos, en su mayoría en la región centro-sur del país. No quedó piedra sobre piedra en varios sectores de Concepción y Maule, y en la capital hubo daños en unas 1,500 viviendas.

Alrededor de 1.5 millón de alumnos de todo el país estarán en condiciones de comenzar las clases este miércoles, anunció la ministra de Educación, Mónica Jiménez. «En las clases daremos contención emocional para la crisis. Nuestros profesores apoyarán a los niños y las familias», dijo la funcionaria.

El área céntrica de Santiago mostraba a primera vista un aspecto de normalidad, con los autobuses y el Metro funcionando, los comercios y bancos abiertos, y los transeúntes adquiriendo bebidas y frutas en puestos callejeros.

Pero la procesión va por dentro, como lo testimonió un mecánico de autobuses que estaba trabajando en el interior de uno de los coches, en un estacionamiento, en el momento del sismo la madrugada del sábado.

«Empezaron a caerse cables, instalaciones, con un ruido tremendo. Mi reacción fue saltar afuera. Pero enseguida puse en marcha el vehículo para ir a mi casa. Todos estaban bien. Es un barrio de casas bajas con cadenas en las paredes que aguantan el movimiento», relató sin ocultar su angustia.

La furia de la tierra también dañó edificios del aeropuerto, que estuvo fuera de servicio desde el sábado, pero que reanudó vuelos el domingo y estaba a punto de volver a ser operable, aunque sólo para las llegadas.

En el mercado financiero, la moneda chilena logró mantenerse estable, sin que haya repercutido el fenómeno natural, en tanto que la Bolsa de Comercio de Santiago abrió en baja, pero reducía pérdidas al cierre.

Pero las imágenes de TV y reportes radiales sobre el toque de queda en Concepción (500 km al sur), las montañas de escombros, los desaparecidos, el tsunami en el sur y el llanto de los sobrevivientes, impedían a los santiaguinos evitar las sombras de tanto dolor.

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COMENTARIOS

  1. Natan
    Hace 17 años

    Hola, yo vivo en Chile y estaba llegando de una fiesta al momento del terremoto, grabe un corto video durante el mismo
    aca les comparto el enlace
    http://www.youtube.com/watch?v=DvY-83K0bMg

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