La expresión de la columna de hoy solemos utilizarla los docentes, al menos en el ámbito universitario, al referirnos a muchos trabajos que suelen entregar los estudiantes ante una investigación vinculada a la asignatura, previa orientación y cuyo resultado es un copiar y pegar.
Extraen la información de internet de una forma poco transparente, donde no existe el análisis de lo editado, no respetan al autor, entre otros aspectos que lógicamente afectan la calidad del trabajo.
No podemos poner en duda la ventaja que tenemos en el sentido de que hay tanta información apoyándonos en una computadora actual y a través de los buscadores (Google, Bing, etc.) donde en cuestión de segundos una vez solicitada una búsqueda, surgen hasta miles de direcciones con informaciones muy valiosas, además de otras realmente obsoletas.
La problemática ante esta situación, es si pone en desventaja al docente.
El papel del profesor a lo largo de siglos ha cambiado. Por ejemplo, a principios del siglo XX su función era decir, y el alumno escuchar; 25 años después, la función del maestro era explicar y la de los jóvenes (estudiante) entender; a mitad de siglo XX cambian las funciones de ambos: un docente que demuestra y un discente (que recibe enseñanza) que experimenta. Tres cuartos de siglo y arribamos a un educador que construye y un educando que aprende.
Finalmente, con el nuevo siglo en que estamos, el papel del profesor como mediador es transformar a adolescentes y jóvenes en líderes transformadores capaces de competir.
¡Una evolución muy interesante!, catalizada en muchos casos por la tecnología de la información y la comunicación como herramienta didáctica. ¿Qué hacer cuando el estudiante tiene “más horas de vuelo” que el docente y no queremos que corten y peguen?
El profesor deberá enfocar sus requerimientos generales de búsqueda a partir de propuestas que obliguen y motiven al estudiante a explorar de forma más creativa su investigación.
En vez de buscar referencias textuales y cerradas, puede propiciar propuestas abiertas, libres y creativas. Por ejemplo: “ consideren en todas sus investigaciones un mínimo de tres alternativas diferentes (lo cual ayudará a evitar la copia), sobre el tema orientado”.
Otra “arma” valiosa para el docente sería confrontar los puntos de vista, de modo que se pueda llegar a una posición propia a partir del análisis de los documentos encontrados.
También podemos recurrir al uso de un formato estandarizado para los reportes de investigación, basándonos en las técnicas metodológicas o en estándares internacionales, como el de la American Psychological Association (APA).
Esto permite que el estudiante se acostumbre a trabajar con el rigor científico de altura que es práctica común en los círculos de investigación.
Pero, ¿acaso el internet es todo? No, también existen otras fuentes de información donde los estudiantes pueden orientarse, como son los bancos de tesis en la propia universidad o biblioteca nacional; entrevistas personales con expertos y personalidades que por su experiencia y conocimientos aporten datos significativos; revistas y periódicos no digitalizados; memorias de congresos y foros académicos; programas de radio y televisión, etc.
Finalmente, estimado profesor, si usted aún no es lo suficientemente ducho en la informática, no le queda otra que ¡ponerse las pilas!
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