CORRESPONSAL/ CHINANDEGA
El sol, polvo y hedor de una letrina a escasos dos metros de lo que denominan “aula al aire libre” se combinan en un lugar con cinco postes y un tronco para sostener el plástico en los que vecinos deciden llamar la “Escuela Ninfa Somarriba”, en el sector Este de la ciudad de El Viejo.
Al singular centro educativo asisten 87 humildes niños de los repartos 11 de Enero, Bello Amanecer, Buenos Aires y Rosario Murillo. En dicha “escuela” hasta ayer a la maestra Gloria María Hernández le tocaba atender cuatro grados.
- El problema se profundiza en los barrios 11 de Enero, Bello Amanecer, Buenos Aires y Rosario Murillo, donde hoy se cumplen nueve días sin energía eléctrica tras la destrucción de un transformador, lo que incide en la falta de agua para 400 viviendas.
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Casi al mediodía de ayer, el delegado municipal del Ministerio de Educación (Mined), Joel Carrillo, decidió enviar al maestro Leonel Alexis Moreno Ramírez para que asumiera dos grados y descongestionar la tensión de la profesora Hernández.
“Esperamos la buena voluntad de las autoridades y de la ciudadanía para que nos ayuden con el hierro y construir la escuelita”, manifestó Hernández.
Hilma Carolina Selaxza, directora del centro escolar, señaló que la escuela cumplió cuatro años y ahora harían las gestiones con el Mined y municipalidad para empezar la construcción. Agregó que ya tenían parte del material, como el zinc.
EN PÉSIMAS CONDICIONES
La niña Maritza Velásquez Vílchez, del cuarto grado, precisó que varios niños se sentían mal por los fuertes vientos, lo que no les dejaba recibir la clase con tranquilidad.
Además la falta de agua era la mayor preocupación, por lo que es evidente el desaseo al final de las horas de clases.
La delegada departamental del Mined, Gloria González, manifestó que por falta de fondos para iniciar la construcción de la referida escuela, hicieron las coordinaciones con el alcalde de El Viejo, Alcides Moradel.
NIÑOS SE ENFERMAN
Marlin Álvarez, madre de una niña en preescolar, se acercó ayer para expresar lo triste que es para ella observar que las criaturas tienen la necesidad de aprender, “pero se nos están enfermando con ese polvo y la letrina a la par”, resaltó Álvarez.
“Los postes, el plástico y pedazos de láminas instaladas en un cuarto para que lo utilicen los niños del preescolar los han comprado la comunidad de peso en peso”, refirió la señora Álvarez, quien en vano ha esperado la ayuda del alcalde de El Viejo o de sus representantes.
TARDANZA DE AUTORIDADES
LA PRENSA intentó comunicarse con el alcalde Alcides Moradel, para conocer su versión sobre este tema, pero no fue posible.
Patricia Alarcón, madre de una niña en segundo grado, lamentó la tardanza de las autoridades para decidir el apoyo que requieren las familias y los niños del lugar.
“Cuando vengan las lluvias, o no vendrán a clases o tendrán que trasladarse a la iglesia porque imagínese la gripe que podrían adquirir estos niños”, resaltó Alarcón.
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