Los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) atraviesan días de ironía. Por un lado, la ley que les permite todos los beneficios legales y financieros a los que puedan optar fue dictaminada favorablemente en el Legislativo, pero por otra parte sus trabajos están disminuidos por la falta de lluvia.
Ésta es la realidad ambigua que viven los CAPS, que durante cinco décadas se han encargado de hacer llegar el agua potable a las zonas rurales de Nicaragua.
La Comisión del Medio Ambiente y los Recursos Naturales de la Asamblea Nacional dictaminó en días recientes el Proyecto de Ley Especial de los Comités de Agua Potable y Saneamiento.
- Aunque los Comités de Agua Potable y Saneamiento (CAPS) son poco conocidos, prácticamente se encuentran en todo el país. Llegan a aquellos lugares donde la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) no alcanza.
Los CAPS no tienen representación legal por ahora. Son vecinos que se unen para tener acceso al agua.
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Según el diputado José Martínez, vicepresidente de la Comisión Ambiental, el único paso que falta para que el proyecto se haga Ley es que sea aprobado por el plenario de la Asamblea Nacional.
Una vez que se apruebe la ley de los CAPS, éstos tendrán mayores facilidades para garantizar el agua potable en las comunidades campesinas, ya que serán sujetos de crédito e incluso podrán aspirar a que se les garantice una partida presupuestaria de las transferencias municipales, un dinero que reciben las alcaldías por parte del Estado de Nicaragua.
Domingo Velásquez, de la Red CAPS del Norte, afirmó que durante décadas los comités han sobrevivido por medio de colectas.
Así cuando se rompe un tubo o necesitan ampliar la red, se pide dinero a todos los pobladores y con el total se realizan las reparaciones necesarias.
Los CAPS prácticamente son los únicos que hacen llegar el agua potable en las zonas rurales, ya que la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal) sólo cubre cascos urbanos, aunque no todos. Donde no está Enacal, ahí están los CAPS.
No obstante, el trabajo de los comités ahora mismo está reducido.
Ricardo Raudales Álvarez, coordinador departamental de la Red Nicaragüense de Agua, de los CAPS, asegura que en occidente, en municipios como Malpaisillo y El Jicaral, hay comunidades enteras a las que ya no se les puede garantizar el agua debido a la sequía.
Raudales culpa de la escasez a las plantas hidroeléctricas del lago Apanás, en Jinotega, donde se está haciendo un uso racional del agua para producir energía, lo que provoca que el agua que corre por los ríos después de pasar por las generadoras, sea menor.
La solución inmediata es que quienes tienen pozos con agua permiten el abastecimiento de comunidades vecinas, pero no hay reforestación ni cosecha de agua, aunque exista una ley en camino que beneficie a los CAPS.
El Club de Jóvenes Ambientalista mostró su apoyo a los CAPS, ya que han trabajado con éstos en proyectos de reforestación y en la misma ley.
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