Tegucigalpa/ ACAN-EFE
El nuevo Gobierno de Honduras trabaja ya en la integración de la Comisión de la Verdad que buscará esclarecer lo sucedido antes, durante y después del derrocamiento de Manuel Zelaya en 2009, informaron fuentes oficiales.
La designada presidencial (vicepresidenta) y ministra de la Presidencia, María Antonieta de Bográn, y el canciller Mario Canahuati indicaron a medios locales, por separado, que todavía no se ha definido qué instituciones o personas integrarán la comisión.
Canahuati confirmó que ha mantenido contactos “con miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) para cambiar impresiones” y hacer “consultas” sobre la Comisión de la Verdad, que es parte del Acuerdo Tegucigalpa-San José firmado el 30 de octubre pasado con el propósito de superar la crisis política abierta el 28 de junio.
La idea es “ver de qué manera podemos consensuar con los diferentes representantes, tanto de la OEA y otros países amigos, una representación dentro de la Comisión de la Verdad con todos los pasos a seguir y la agenda puntual que se debe manejar”, agregó.
El ministro de Relaciones Exteriores declaró a Radio Cadena Voces que todavía “nombres (de miembros de la Comisión) no se pueden dar a conocer, se están evaluando”.
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El propio presidente hondureño, Porfirio Lobo, quien asumió el 27 de enero, dijo el fin de semana a medios locales que el ex vicepresidente de Guatemala Eduardo Stein podría ser un miembro de la comisión y que el jefe de Asuntos Políticos de la OEA, Víctor Rico, colaboraría en los trabajos preparatorios.
La designada presidencial matizó que “el presidente no tiene compromiso de nombrar instituciones ni personas para integrar la Comisión de la Verdad” y que “la OEA es un ente que existe per se, pero no hay ningún compromiso a este punto con él”.

De Bográn advirtió, en declaraciones a periodistas en la Casa Presidencial, de que “si se tiene la participación de alguna entidad o personalidad internacional tiene que ser alguien que no se haya pronunciado anteriormente a favor o en contra de una de las dos partes que estuvieron en conflicto”.
Enfatizó que no es conveniente que haya “polarización adicional” ni “abrir más heridas” en la sociedad hondureña, e indicó que la integración de la Comisión de la Verdad “se hará sin apresuramientos, dentro de la forma más objetiva posible”.
La designada presidencial y el canciller coincidieron en que es necesario conformar la comisión para establecer la verdad de lo que pasó alrededor del derrocamiento de Zelaya el 28 de junio.
“Nuestra idea es todo un ejercicio de fortalecimiento de la democracia” y “que no se cometan los errores que sucedieron antes del 28 de junio”, puntualizó De Bográn.
El presidente de la Asociación Nacional de Industriales, Adolfo Facussé, cuestionó que eventualmente se incluya a la OEA en la Comisión de la Verdad, por considerar que ese organismo, que expulsó a Honduras por no restituir a Zelaya, se parcializó. “La OEA definitivamente que formó parte (del conflicto) porque inmediatamente, sin siquiera investigar qué es lo que pasaba, condenó los sucesos del 28 de junio, o sea que ya se pronunció; se necesita gente que sea objetiva, sea nacional o extranjera”, porque, si no, “su veredicto no va a ser creíble”, dijo Facussé a la radio HRN.
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