Joaquín Absalón pastora

Afinidades trágicas

Por Joaquín Absalón Pastora

Quizá influido por un sentimiento, vivencia de la aterradora destreza que tuvo la materia subterránea para destruir Managua en 1972, veo en el Haití del 2010, una fotografía retrospectiva del Managua de aquel año.

Cada una de esas naciones coincidentemente ambas clasificadas en el liderazgo de la pobreza, ofrecen el dolor concentrado —otra casualidad — en sus respectivas capitales: Managua y Puerto Príncipe. Mucho más dañino es el efecto cuando éste coagula su neurastenia en la cabeza del cuerpo. Quién va a negar que nuestros países aglutinan toda su energía —humana y material— en las capitales.

Cada vez que veo las imágenes descubro la trágica afinidad. Una más terrible que otra. Ayes desde el fondo, hallazgos moldeados por el milagro. A propósito de los atribuidos a la sobrenaturalidad —y esto guarda relación con el sentimiento personal— aquel en que mi esposa Edelma en la casa de Ciudad Jardín —destruida y reconstruida— cargaba a la criatura de apenas nueve meses de edad —Aarón— eludiendo las llamas nacientes del infierno entre los apretones de la reincidente cólera terrenal, y vidrios, rescatado de la cuna que vimos posteriormente desbaratada por el techo.

Cada uno aprovechándose de la lucidez en la vida, cuenta ahora su historia, tantas sumadas para darle paso al volumen concentrado del caos, versiones por cráneo que no pueden dejarse de contar. Embarazadas hasta con partos en los escombros. Finales increíbles rubricados por la memoria en las efemérides.

Managua no existe. Ya no florecerá. Pedro Rafael Gutiérrez acertó con su “Réquiem” y Horacio Ruiz lo mismo con su ensayo del juicio final. Puerto Príncipe tampoco consta en su accidentada geografía, salvo el amor de las haitianas renuentes a decir NO en la cama y la capacidad física de poder de sus coterráneos, fenómenos “querendoso” que los ha llevado a reproducirse tanto.

Las similitudes afloran: Haití con Duvallier, y Nicaragua con Somoza. En simultáneas épocas. Nicaragua y Haití víctimas de las intervenciones extranjeras con un punto de origen severamente lastimado. Viendo las fotografías de los respectivos éxodos, solamente la forma los distingue. La migración fuera de Managua puesta en el ayer por la exploración de “un futuro mejor” fue a través de las vías asfaltadas mediocremente o por los caminos improvisados. Camiones cargados de los enseres redimidos. En las fotografías de Haití, hermana a punto de completarse gemela en el dolor, la diáspora ocurrió no obstante el temperamento inestable del mar. Entre vientos y olas, cientos de barquitos con capitanes listos para el riesgo en tránsito al nuevo norte.

No faltaron tampoco los sueños alentados por las promesas llenas de falsedad de los gobernantes de turno. Llegaron a decir que Managua sería “la mejor capital de Centroamérica”. Revisada con planos arquitectónicos emanados de la sabiduría estética y estructural de los superiores expertos de México y Japón. Los vimos en exposiciones llenas de fantasía. Mentiras…

A 40 años de distancia da vergüenza ver la miseria abrigada por los escombros intocados, dependiendo de un estornudo de la tierra. Todo se ha ido al fango de la politiquería corrupta.

Se dice que Puerto Príncipe sobrevivirá. Será mejor. Idéntico optimismo… Se dice que en 10 años cuidado Haití se convierte en una perla del Caribe, restaurado por la generosidad internacional. Lo cierto es que el corazón del mundo está roto y que el olvido puede ser un instrumento nocivo para que todo quede envuelto en el frágil paquete de las ilusiones.



El autor es periodista

COMENTARIOS

  1. Aaron Downs
    Hace 17 años

    En lo único que no hay ni habrá simetría con Haití, Joaquín Absalón, es que allí son negritos, negritos de verdad, se ven azules y morados. Y aquí estamos mezclados, desde negros blancos como vos, hasta negros morados en la costa caribe y en Bello Horizonte. En Nicaragua tenemos desde el blanco chele, hasta el morado, en una ensalada de razas. Y si se convierte Haití en perla, en perla negra será. A menos que se queden los gringos una temporadita por allá y la vayan blanqueando.

  2. caitudo confundido
    Hace 17 años

    Hombé; yo no se para quien escribe mi recordado amigo Pastorita cada vez que lo hace. Usa un lenguaje donde mezcla jerga de filosofia griega, de medicina, de ciencia ficcion y otras mezcolanzas que yo creo son unos poquitos los que pueden «descifrarlo». El proof reader, o corrector de pruebas de la Prensa, no hace su trabajo, pues debiera meterle machete a esos articulos tan enredados si la verdadera finalidad es ganar acceso a mas lectores. Por ahora, dejemos que Pastorita se lea el solo.

  3. Bien escrito
    Hace 17 años

    El articulo esta bien escrito, delicioso para leer. Lo felicito. gracias!

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