Washington/EFE
Toyota inició hoy, en una carrera contrarreloj para salvar su imagen, una campaña de relaciones públicas con el anuncio de que tiene una solución para el acelerador defectuoso de varios de sus modelos y que la empezará a instalar esta misma semana.
El presidente y consejero delegado de Toyota en Estados Unidos, Jim Lentz, lideró hoy la campaña con su aparición en uno de los programas matutinos de televisión de más audiencia del país, «Today», de la cadena NBC, y con un vídeo distribuido a los principales medios de comunicación.
«Hemos desarrollado un plan global para solucionar el pedal del acelerador en los vehículos de Toyota llamados a revisión. Pero en primer lugar, me quiero disculpar de forma sincera con los propietarios de vehículos Toyota», dice Lentz en el inicio de su intervención.
No obstante, según los analistas, el daño ya está hecho. De acuerdo con Edmunds.com, que analiza las ventas del sector del automóvil en Estados Unidos, las ventas de Toyota en enero, que serán anunciadas mañana, caerán un 4,6 por ciento con respecto a enero de 2009 y su cuota de mercado se situará en el 14,7 por ciento, el nivel más bajo desde marzo de 2006.
Además, Edmunds.com dijo que Toyota será el único de los siete principales fabricantes que sufrirá una caída de las ventas en enero.
«Sabemos que las llamadas a revisión les han causado preocupaciones. Lo siento realmente. Toyota siempre ha estado orgullosa de producir vehículos de alta calidad y resistentes en los que sus clientes pueden confiar.
Y se que hemos defraudado», añadió un compungido Lentz en su mensaje.
En «Today», el ejecutivo defendió su actuación y la de la empresa nipona frente a las críticas de que había actuado con demasiada lentitud e infravalorado la magnitud del problema.
Según el máximo directivo de Toyota en Norteamérica, los primeros informes sobre los problemas con el pedal del acelerador en algunos modelos llegaron a la compañía en octubre y, de forma inmediata, se realizaron pruebas para comprobar cuál era el inconveniente.
Lentz dijo que no habría dejado que su familia o amigos condujesen vehículos de Toyota «si hubiese sabido que no eran seguros».
La inusitada presencia de Lentz en la televisión estadounidense y la campaña de relaciones públicas lanzada por Toyota es una prueba de que los aceleradores defectuosos se han convertido en un problema de enormes dimensiones para el mayor fabricante de automóviles del mundo, que siempre ha presumido de la calidad de sus productos.
El pasado 26 de enero, tras varias semanas de quejas de consumidores y acusaciones en algunos medios de comunicación, Toyota se vio obligada a anunciar la suspensión temporal de la venta de ocho modelos, así como su producción a partir de hoy, por defectos en el pedal de aceleración.