Sao Paulo/EFE
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva recibió ayer el alta médica después de pasar la noche en un hospital de la nororiental ciudad de Recife, donde fue internado de urgencia por una crisis de hipertensión que le impidió viajar a Davos (Suiza).
El mandatario brasileño abandonó a primera hora el Hospital Portugués de Recife y de inmediato embarcó para Sao Paulo, donde se someterá a un nuevo chequeo médico, según informó el servicio estatal de noticias Agencia Brasil.
Inicialmente, Lula canceló su agenda de compromisos previstos hasta el domingo y su Asesoría de Prensa indicó que Lula pasará los próximos días en su apartamento de Sao Bernardo do Campo, en la región metropolitana de Sao Paulo.
La crisis de hipertensión sufrida por el jefe de Estado le obligó a cancelar su viaje al Foro Económico Mundial en Davos, donde estaba prevista la entrega de una distinción como “Estadista global”.
En su representación asistirá el canciller Celso Amorim, quien será el encargado de recibir el galardón.
Así lo confirmó la portavoz del Foro, Fon Mathuros, quien explicó que, tras horas de discusiones, se decidió mantener la sesión a pesar de la ausencia de Lula, que debió permanecer en Brasil por sugerencia médica, tras sufrir una crisis de hipertensión.
En el Foro participan, además de Amorim, el ministro de Finanzas, Guido Mantegna, y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles, pero los organizadores del Foro decidieron que fuese el primero quien aceptase el galardón en nombre del Presidente.
Fuentes del entorno de la Presidencia comentaron que Lula ya había dado muestras de encontrarse “cansado e indispuesto” durante su participación en una cena ofrecida por el gobernador del Estado de Pernambuco, Eduardo Campos.
Medios locales señalaron que durante un acto público en la capital del Estado de Pernambuco, Lula inauguró un centro médico y bromeó con que no se encontraba bien, pero no quería ser el primer paciente del local.
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