La multitud se apiñó a la entrada del Ministerio de Cultura hasta que lograron abrir las verjas de la entrada donde se dio el saqueo. LA PRENSA/AP/RAMON ESPINOSA

Haitianos asaltan cuatro camiones con alimentos

El hambre de los haitianos supera a su Gobierno, que no puede impedir que las multitudes asalten desesperadas los camiones con alimentos para procurarse un poco de consuelo tras 16 días de privaciones.

Puerto Príncipe/EFE

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  • El primer ministro de Haití, Jean-Max Bellerive, afirmó que existe tráfico de niños y de órganos en su país tras el terremoto del 12 de enero, que devastó esa nación caribeña.
“Hay tráfico de órganos para niños y otras personas, porque existe una necesidad para todo tipo de órganos”, afirmó Bellerive en una entrevista con CNN, que recogió ayer la cadena estadounidense en su edición digital.

El primer ministro haitiano no dio detalles, pero cuando la periodista Christiane Amanpour le preguntó si también hay tráfico de niños, Bellerive respondió: “Las informaciones que yo recibí dicen que sí lo hay”.

El Gobierno de Haití está tratando de localizar a niños desplazados y registrarlos para entregarlos a miembros de su familia o darlos en adopción, explicó.

Bellerive indicó que el tráfico ilegal de niños es “uno de los mayores problemas que tenemos”. Además, señaló que está trabajando con las embajadas para proteger a los niños de los traficantes.

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El hambre de los haitianos supera a su Gobierno, que no puede impedir que las multitudes asalten desesperadas los camiones con alimentos para procurarse un poco de consuelo tras 16 días de privaciones.

Un reparto de comida degeneró ayer en un tumulto, cuando miles de personas tomaron los jardines del Ministerio de Cultura y se hicieron por la fuerza con las provisiones de arroz, aceite, pasta y leche en polvo, que se encontraban en cuatro camiones.

Es la segunda vez que el Gobierno haitiano organiza con sus propios medios un reparto de alimentos en la capital, y la segunda que degenera en tumultos y peleas, si bien ayer la Policía no usó los gases lacrimógenos, como hizo el pasado martes, y se limitó a dejar hacer.

El lugar elegido ayer fue el Campo de Marte, la enorme explanada que se abre en pleno centro de la ciudad ante el Palacio Nacional y que es el “hogar” de miles de personas que se quedaron sin techo tras el terremoto del pasado 12 de enero.

Los sin techo del Campo de Marte llevan 16 días recibiendo visitas regulares de los camiones que reparten agua, pero los repartos de ayuda alimentaria son raros, y pasan días sin que llegue una comida caliente a los miles de damnificados.

“Aquí nadie se acuerda de nosotros, hoy llevo todo el día sin probar bocado, y ayer comí dos galletas, como mi familia”, explicaba al filo del mediodía Antonio, un cubano radicado en Haití desde hace años y cuyo hogar son hoy cuatro palos con un toldo, donde guarda sus míseras pertenencias.

Cuando aparecieron cuatro camiones llenos de comida y se refugiaron en los jardines del cercano Ministerio de Cultura, Antonio y miles más corrieron poseídos por el hambre y se arremolinaron ante las verjas del ministerio.

APRETADOS CONTRA LAS VERJAS

Comenzaron entonces a oírse gritos de gente que se asfixiaban ante las verjas, apretados por cientos de personas que pugnaban por hacerse un sitio cerca de la entrada.

Nadie había previsto un tumulto semejante y había apenas una decena de policías, que solicitaron para la distribución la ayuda de un centenar de voluntarios con unas ingenuas camisetas blancas que decían “El Gobierno está conmigo”.

Tras veinte minutos en que los policías y voluntarios se afanaron en contener a las turbas hambrientas bajo el sol del mediodía, éstas forzaron la entrada, sobrepasaron a los agentes y se abalanzaron sobre los cuatro camiones.

PROVISIONES POR EL SUELO

Comenzó entonces una verdadera batalla campal para apropiarse de los sacos de comida, e inevitablemente se impuso la ley del más fuerte: todos los hombres jóvenes arrebataron los sacos a las mujeres y los niños, rompiendo incluso las bolsas de arroz y espaguetis que volaban por los aires.

“Si esto es siempre así, ¿cuándo podré comer yo?”, exclamaba entre sollozos una anciana.

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COMENTARIOS

  1. NICARAGUENSE
    Hace 17 años

    Siempre seguiran asi, el Hambre los esta volviendo agresivos, todos los gobiernos de diferentes paises y demas personas de buen corazon han estado ayudando, pero esta ayuda tendran que hacerla por todo el año y aun asi no es suficiente para las hermanos Haitianos, son miles de personas necesitadas, sugiero que cada gobierno se lleve una parte de haitianos para ayudarlos por completos, ya EEUU se llevo algunos cuantos lo mismo deberia hacer nuestro querido Presidente y demas Gobernantes..

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