DAVOS, SUIZA/AFP
La terrible situación de Haití desembarcó el jueves en la tribuna principal del Foro de Davos con un pedido del ex presidente norteamericano Bill Clinton a los empresarios para que participen en la reconstrucción del devastado país caribeño y una solicitud de Brasil para que el mundo ofrezca «arancel cero» a sus productos.
Varios mandatarios se presentaron en la segunda jornada del Foro, entre ellos el jefe de gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, quien aprovechó su primera visita a Davos para defender la zona euro y la situación financiera de su país.
Por la tarde se esperaba la presencia de dos líderes latinoamericanos: el presidente mexicano Felipe Calderón y el colombiano Alvaro Uribe, para hablar de gobernanza mundial y crecimiento, respectivamente.
Sin embargo, el Foro Económico Mundial (WEF) perdió algo de su brillo con el anuncio de la ausencia del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien canceló su participación luego de ser hospitalizado en su país por una crisis de hipertensión provocada por el agotamiento.
Tras una primera jornada dedicada en forma casi exclusiva a la batalla con los banqueros por la reforma del sector, marco en el cual el presidente francés Nicolas Sarkozy apoyó a su homólogo estadounidense Barack Obama, el Foro incluía el jueves un abanico de temas variados, entre ellos Haití, la gobernanza mundial y la prometida «refundación» del sistema financiero.
En una sesión especial dedicada al país caribeño, Bill Clinton pidió a los empresarios reunidos en Davos invertir con confianza en Haití, ayudando a la reconstrucción de la parte del país destruida por el sismo del pasado 12 de enero y «acelerando» el desarrollo del 70% que no se vio afectado por la tragedia.
«Tienen la mejor oportunidad de su vida de escapar al pasado y tenemos nuestra mejor oportunidad de nuestras vidas de ser parte de eso», dijo un emocionado Clinton, nombrado enviado especial de la ONU para Haití, donde murieron unas 170,000 personas a raíz del sismo.
Sentado a su lado, el canciller brasileño Celso Amorim propuso que todos los países del mundo en condiciones de hacerlo recorten a cero los aranceles para los productos procedentes de Haití durante un plazo de 15 a 20 años, de modo de ayudar a la recuperación de este país devastado por un sismo.
Por la tarde, y en un esperado debate sobre el futuro de la moneda única europea, el primer ministro griego Georges Papandreou denunció los ataques especulativos que sufre su país, utilizado a su entender como «el punto débil de la zona euro».
Grecia sufre una grave crisis presupuestaria por su deuda pública y su déficit que se está convirtiendo en una prueba para la cohesión de la Eurozona, nacida en 1999.
En ese marco, Rodríguez Zapatero, cuyo país se encuentra al frente de la UE hasta junio, defendió al euro y afirmó que «ha sido, es y será una moneda fuerte».
En cuanto a la ausencia de Lula, el presidente brasileño se encontraba en la noche del miércoles en la ciudad de Recife (nordeste de Brasil), desde donde debía partir rumbo a Suiza, pero se sintió mal cuando ya se aprestaba a levantar vuelo y su médico personal recomendó su traslado a un hospital.
La visita de Lula era la última que debía realizar como jefe de Estado al Foro que se celebra anualmente en esta exclusiva estación de esquí del este de Suiza, dado que su mandato concluye dentro de once meses y la Constitución brasileña le impide ejercer un tercer mandato consecutivo.
Los organizadores de Davos tenían previsto otorgarle el viernes un premio especial al «estadista global» creado por el WEF para su 40ª edición.