CABLES COMBINADOS
- El Parlamento de Honduras comenzó ayer a debatir un proyecto de decreto de amnistía a favor de las personas implicadas en delitos políticos antes y después del derrocamiento de Manuel Zelaya como presidente de la República, el 28 de junio de 2009.
En su exposición de motivos, entre otras cosas, Pérez resaltó que Zelaya pretendía reformar la Constitución, incluidos algunos artículos “pétreos”, como se denominan en Honduras a los considerados inamovibles, y que estaba adoptando otras acciones orientadas a perpetuarse en el poder.
El lunes el recién designado presidente del poder legislativo, Juan Orlando Hernández, vio positivamente la posibilidad de aprobar una amnistía.
“No podría hablar en nombre del Congreso, pero si se presenta un proyecto para la amnistía es la mejor forma en que este Congreso puede contribuir a la reconciliación” del país, declaró Hernández luego que se realizó la primera sesión del legislativo conformado por 128 diputados.
Hernández, también miembro de la bancada del Partido Nacional, dijo que “no puedo hablar por el pleno, pero sí siento que hay una enorme voluntad. Honduras no puede seguir en este conflicto, necesitamos un perdón y olvido para temas políticos”.
Hernández dijo que sería “un buen gesto” que la amnistía quedase aprobada el martes (ayer) mismo, la víspera de la toma de posesión de Lobo.
La directiva del Congreso nombró a los diputados Rolando Dubón Bueso y German Leitzelar para afinar el proyecto preparado hace unas semanas.
La iniciativa de ley fue traspasada a una comisión de dictamen, pero se espera que sea aprobada hasta hoy antes de que asuma el poder el presidente electo de Honduras, Porfirio Lobo, quien ayer aseguró a los periodistas que “la amnistía es un hecho”.
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El conservador Porfirio Lobo jurará hoy en un estadio como presidente de Honduras, en un acto que marcará el fin del régimen de facto que gobernó desde el golpe de Estado de junio, con el reto de reconciliar al país y reinsertarlo en la comunidad internacional.
El primer compromiso de Lobo es otorgar un salvoconducto que permita al depuesto presidente Manuel Zelaya salir de su encierro en la embajada de Brasil en Tegucigalpa, para partir al exilio junto con su esposa Xiomara y dos de sus hijos.
ZELAYA VIAJARÍA HOY
Zelaya se supone que viajará hoy mismo a Santo Domingo en el avión del presidente dominicano Leonel Fernández, con quien Lobo firmó la semana pasada el compromiso de permitir la salida del presidente derrocado en el golpe del 28 de junio de 2009 y cuyo mandato culminaba este 27 de enero.
Lobo, de 62 años, busca poner fin a la polarización política y reconciliar a sus compatriotas, y que la comunidad internacional levante las sanciones impuestas a Tegucigalpa tras el golpe, que agudizaron los efectos de la crisis económica en uno de los países más pobres de América.
El nuevo mandatario, miembro del Partido Nacional, la agrupación política más conservadora del país, recibirá la banda presidencial de manos del nuevo presidente del Congreso, su correligionario y amigo Juan Orlando Hernández, en un acto en el Estadio Nacional de Tegucigalpa. Luego se realizará una misa de acción de gracias, a la que el gobernante de facto Roberto Micheletti ha dicho que asistirá.
Al acto asistirá un reducido grupo de dignatarios extranjeros: el presidente dominicano Leonel Fernández, el panameño Ricardo Martinelli, el taiwanés Ma Ying-jeou y el vicepresidente colombiano Francisco Santos.
Sin embargo, la comunidad internacional ha empezado a dar muestras de que tenderá la mano a Lobo, aunque espera más gestos del nuevo gobernante.
EL RESPETO AL ORDEN CONSTITUCIONAL ES UN RETO EVIDENTE
Lobo tiene además el reto de lograr que se respete el orden constitucional, en un país en que la clase dirigente ha dado muestras, antes y después del golpe, de que acomoda las leyes a sus intereses.
Ayer, el juez especial y presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) de Honduras, Jorge Rivera, liberó de responsabilidad a los miembros de la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas, acusados de expulsar del país al depuesto gobernante.
Rivera dictó sobreseimiento definitivo y decidió otorgarles cartas de libertad a los seis oficiales, que no se presentaron a la audiencia donde leyó su fallo, en el que argumentó que el Ministerio Público no probó que hayan cometido delitos.
Se espera que hoy el Congreso hondureño apruebe una amnistía para los involucrados en el golpe de Estado.
Lobo, que desde el día que ganó las elecciones aseguró que trabajaría en pro de la reconciliación en su país, dijo ayer que respeta el fallo judicial mediante el cual se sobreseyó definitivamente a la Junta de Comandantes de las Fuerzas Armadas.
“La Corte Suprema de Justicia es un poder del Estado, yo respeto lo que emane de cualquiera de los poderes del Estado”, declaró Lobo a los periodistas luego de asistir a una misa en el santuario de la Virgen de Suyapa, la patrona de Honduras.
“Yo respeto la independencia de los poderes del Estado”, puntualizó el gobernante electo, quien asumirá mañana la presidencia de Honduras.
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