MÉXICO/ AFP
El futbolista internacional paraguayo Salvador Cabañas mostró una leve mejoría ayer en el hospital de Ciudad de México, donde es atendido tras recibir un disparo en la cabeza en un bar por un lío de faldas, según los primeros indicios, mientras en Paraguay rezan por un milagro.
- La agresión a Salvador Cabañas pudo haber sido producto de un coqueteo entre una bailarina rubia de origen cubano y el cuñado del paraguayo, lo cual habría molestado a los agresores.
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Cabañas, de 29 años y artífice de la clasificación de la albirroja al Mundial de Sudáfrica-2010, mostró una mejoría dentro del estado grave y permanece sedado en el hospital Los Ángeles, en el sur de la capital mexicana, tras una cirugía en la que no se le extrajo el proyectil.
“Salvador ha mostrado cambios muy favorables” y el “principal es que no se ha deteriorado más” su estado, dijo ayer por la mañana el médico Ernesto Martínez, jefe del equipo de especialistas que intervino a Cabañas.
En Asunción unas 20,000 personas se congregaron en el estadio Defensores del Chaco, para alentar al jugador paraguayo. Hombres, mujeres y niños vestidos con la camiseta albirroja de la selección corearon “fuerza mariscal”, como identifican al ídolo de la selec
ción paraguaya.
“No importa que no vaya al Mundial: lo queremos con vida. Éste es el mayor partido de su vida”, dijo Juan Ángel Napout, presidente de la Asociación Paraguaya de Futbol (APF).
Otra tanto ocurrió el estadio Azteca de Ciudad de México, que se abrió ayer para que cientos de seguidores de Cabañas se reunieran para manifestarle su respaldo a la distancia. “Vamos, vamos, Cabañas, que a la muerte le tienes que ganar”, cantaban los aficionados, muchos de ellos con lágrimas.
El proyectil que recibió Cabañas sigue alojado en la parte trasera de su cerebro y los médicos decidieron no retirarlo por temor a provocar más daño, según explicó Martínez, uno de los más destacados neurocirujanos de México.
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