AFP
La comunidad internacional debatió ayer en Montreal una estrategia para reconstruir Haití en 10 años tras el sismo del 12 de enero y convocó para marzo una conferencia de donantes en Nueva York.
Los “amigos de Haití”, es decir, más de una decena de países implicados de una u otra forma en la ayuda al país caribeño, se dieron cita en la ciudad canadiense para esbozar una estrategia coordinada a largo plazo.
La conferencia de donantes, a celebrarse en la sede de la ONU, estará respaldada por contribuyentes como Canadá, Brasil, Estados Unidos, la Unión Europea y Francia, dijo el canciller canadiense Lawrence Cannon.
- El primer ministro haitiano, Jean Max Bellerive, precisó que no había presentado una solicitud de ayuda cifrada y precisa. De momento no tenemos números, dijo el dirigente. La evaluación no está terminada.
Sin embargo, el punto fundamental es la reconstrucción del país a largo plazo. De ninguna manera vamos a volver al estado anterior, dijo: Hay que hacer más, mejor y diferente.
El jefe del Gobierno haitiano admitió que no era la primera vez que la comunidad internacional intenta ayudar a su país. Hay que tratar de entender por qué hasta el momento todo eso no funcionó.
¿Por qué tantos esfuerzos no condujeron al desarrollo de Haití?, preguntó Bellerive. Fustigó la centralización excesiva en torno a Puerto Príncipe, que con el sismo en 30 segundos hizo perder a Haití el 60 por ciento de su PIB.
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Al resumir los resultados del encuentro de Montreal, Cannon señaló en representación de todos los participantes que la misma había permitido establecer una serie de principios básicos sobre la reconstrucción de Haití.
El primero de esos principios “es que los haitianos son dueños de su destino” y la reafirmación de la soberanía haitiana. El segundo es la coordinación de los esfuerzos y el tercero la estrategia a largo plazo, que se estableció a un horizonte de 10 años.
“Nos pusimos de acuerdo en los principios básicos que guiarán nuestros esfuerzos, en particular el papel dirigente del Gobierno haitiano y una cooperación estrecha de la comunidad internacional”, explicó a su vez la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton.
MULTITUD DESESPERADA
Mientras, en el escenario de la tragedia, una operación de distribución de ayuda diaria al frente del derrumbado Palacio Nacional de Puerto Príncipe se convirtió en un caos ayer, cuando 18 soldados uruguayos de la ONU intentaron contener a 4,000 haitianos hambrientos.
“Cualquier cosa que hagamos no importa”, gritó en español uno de los soldados cuando se le preguntó por qué las fuerzas de mantenimiento de paz no estaban tratando de explicar lo que pasaba en francés o en creole. Mientras hablaba, el soldado, que prefirió mantener el anonimato, intentaba contener a la multitud con un escudo de plástico duro. A su vez, sus compañeros lanzaban gas pimienta a los haitianos que se encontraban en la primera fila de la multitud.

Otros soldados parados encima de un tanque de color blanco y sucio de la ONU dispararon una serie de balas de goma al aire, señales que apenas fueron reconocidas por la multitud que se abalanzaba para recibir los tan esperados alimentos suministrados por Estados Unidos a través de la organización Eagles Wings Foundation.
El poderoso terremoto de magnitud 7 del pasado 12 de enero dejó a aproximadamente un millón de personas sin hogar. Muchas viven en tiendas de campaña en los parques y cientos de miles de personas fueron alentadas por el Gobierno a abandonar la ciudad destruida de Puerto Príncipe.
Interrogados sobre por qué no había más tropas de la ONU para contener a los haitianos, las fuerzas de paz hicieron un gesto de impotencia.
“¡Uno! ¡Uno! ¡Uno!”, gritaban en vano los uruguayos, que forman parte de la misión de la ONU en Haití, haciendo señales con los dedos intentando hacer una fila en el medio del caos.
Pero la multitud empujaba de atrás hacia delante, y se movía como un solo cuerpo hacia los camiones adornados con banderas de Estados Unidos y cargados de bolsas de arroz, vitaminas, aceite y soja.
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