El centro de Leogane, ciudad situada a 60 kilómetros de Puerto Príncipe, luce totalmente destruido. LA PRENSA/AP/LOGAN ABASSI

Interior haitiano es una sucesión de ruinas

El terremoto que el 12 de enero arrasó Puerto Príncipe dejó además una estela de destrucción en el interior del país, como en la ciudad de Léogane, 60 kilómetros al sudoeste, que perdió un 90 por ciento de sus edificios.

Javier Otazu

 

LÉOGANE, Haití / EFE

El terremoto que el 12 de enero arrasó Puerto Príncipe dejó además una estela de destrucción en el interior del país, como en la ciudad de Léogane, 60 kilómetros al sudoeste, que perdió un 90 por ciento de sus edificios.

Escuelas, hospitales, la municipalidad, comercios y bares: el furor de la tierra no dejó casi nada indemne -entre lo caído y lo agrietado- en esta población donde sus habitantes se han inventado una nueva ciudad hecha de calamina, lonas, manteles de cocina y cualquier trozo de tela que alivie del inclemente sol.

Hora fatídica. El reloj de la iglesia de Santa Rosa de Lima, de Leogane, yace entre los escombros marcando la hora exacta del cataclismo.
LA PRENSA/AP/The Miami Herald/PATRICK FARRELL

«¿Usted sabe si alguien tiene tiendas para darnos?», pregunta Hilda Acindor, decana de la Escuela de Enfermería, cuyas instalaciones se han convertido en un inmenso campo de refugiados.

Allí, la joven Leoville Méolne, 23 años, cuenta lo que ha comido desde el terremoto, hace ya diez días: espaguetis, caramelos y agua, repartidos en tres ocasiones por «unos blancos» que vinieron por el campamento.

La ciudad estaba hecha de casas bajas, todas ellas agrietadas, peligrosamente inclinadas o sencillamente caídas al suelo, y sus calles son un reguero de escombros, postes de luz caídos, coches abollados y envoltorios y basuras de todo tipo.

Max Mathurine, del Comité de Coordinación de Léogane, resume así las necesidades más apremiantes de la ciudad: sacar los cadáveres, auxiliar a los enfermos, alimentar a los que tienen hambre y sed, desescombrar todas las ruinas, garantizar la seguridad y dar tiendas a los que están en la intemperie. Enorme tarea.

CALCULAN EN 3,000 LOS MUERTOS

Según las cifras de la policía, ha habido 1,624 muertos encontrados hasta la fecha, pero se cree que hay 3,000 en toda la ciudad, lo que equivale al diez por ciento de la cifra total de habitantes.

Las huellas del terremoto son visibles sobre la carretera que une a Puerto Príncipe con Leogane.
LA PRENSA/The Miami Herald/AP/PATRICK FARREL

Mathurine critica a las organizaciones humanitarias que vienen a traer comida o asistencia «en completo desorden», aunque vista la lentitud con que trabaja su comité, se comprende la urgencia con que algunos organismos han podido llegar a la ciudad para auxiliar a quien se acerque, con o sin coordinación.

Los saqueos y robos, aunque sin violencia, han sido abundantes desde el pasado 12 de enero, y los 38 policías en activo en Léogane (pues hay unos diez desaparecidos) no pueden evitarlos.

«No tenemos material, tampoco derecho a usar cartuchos, así que no podemos enfrentarnos a hordas de 500 a 600 jóvenes», reconoce el comisario Alain Auguste.

Tal vez por eso desde hace dos días han aparecido en la ciudad tropas canadienses y estadounidenses, acantonadas en la periferia, pero que también se dejan ver en la ciudad.

«Nuestra misión es buscar a ciudadanos canadienses, aunque también damos un poco de seguridad», reconoce el soldado Estephan Labastille mientras se pasea con una unidad de diez colegas por el derruido centro urbano.

TROPAS EXTRANJERAS INQUIETAN

Según el pre-acuerdo al que han llegado el Gobierno de Haití, la misión de la ONU en Haití (Minustah) y los Gobiernos de EE.UU. y Canadá, los soldados de estos dos últimos países no van a participar en tareas de seguridad, que quedan para los «cascos azules», sino solo en dar protección a las operaciones de distribución de alimentos.

Al comisario Auguste no le gusta que anden por su ciudad tropas extranjeras «sin siquiera venir a verme y ver qué necesitamos. ¿Es un poco humillante, no?», se queja.

No lo ve así el padre Marat Guirand, párroco de la principal iglesia de Leogane, sentado en un pedrusco en medio de las ruinas del templo: «Los rumores corren, dicen que estos americanos vienen a ocupar el país… Pues yo pienso que eso puede ser bueno para nosotros, porque este país de verdad necesita una nueva era», reflexiona.

«Aquí la gente siempre ha vivido a la espera. Ahora lo que esperan es sencillamente el camión que venga con comida», concluye.

Destrucción.  El 90 por ciento de las edificaciones de Leogane fueron barridas por el terremoto. LA PRENSA/AP/The Miami Herald/PATRICK FARRELL

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COMENTARIOS

  1. ARod
    Hace 17 años

    William Walker fue un invasor en Nicaragua llevado por los mimos nicaraguenses a Nicaragua, pero si Bill hubiera adjudicado Nicaragua a USA, hoy Nicaragua no estubiera en la desgracia tanto politica como economica en la que se encuentra. Si USA ocupara a Haiti, seria para bien, claro, el tal orgullo nacional que al fin de cuentas lo que cuenta es una vida mejor quedaria hechos trizas, pero ya dije, lo que cuenta es una buena vida, y no de miserias, como vive Nicaragua!

  2. edozamora
    Hace 17 años

    Dios nos proteja, en las calamidades que nos espera, esperen estamos comenzando esto es el inicio que Dios nos esta dando esperen la furia de Dios si seguimos como enemigos.

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