Sergio Ramírez

Haití en el corazón

Cuando en marzo del año pasado el avión se alejaba de Puerto Príncipe para poner proa hacia el mar Caribe iluminado por los fuegos de la mañana, sentí, no sin melancolía, que dejaba atrás un territorio de sombras y desesperanza. Había pasado a lo largo de una semana empeñado en preparar un reportaje bajo encargo del diario El País de Madrid y Médicos sin Fronteras, dentro de la serie Testigos del Horror, y horror había encontrado suficiente al recorrer las calles desbordadas de gente en convivencia con las cloacas y los mares de basura, al visitar los mercados y los puestos callejeros de alimentos donde se venden tortas de lodo aderezadas con sal y margarina, y que es un alimento corriente de los más pobres entre los pobres en Haití, al visitar las escuelas derruidas por la vejez, los hospitales hacinados y mal equipados, las clínicas de MSF sembradas en medio de la miseria desolada donde los médicos y enfermeras hacían esfuerzos sobrehumanos por procurar salud a miles de visitantes cada día.

Hoy, tras la tragedia inconmensurable del terremoto, pienso en Haití en medio de sus carencias, ya damnificado de antemano por décadas de injusticia y de pobreza, de dictaduras, la última de ellas la de la familia Duvalier, y de violencia, de corrupción, de anarquía, de golpes de estado, de proyectos mesiánicos, de intervenciones militares. El terremoto no ha hecho más que alzar ese lienzo de olvido y desinterés tendido sobre el cuerpo lacerado del país, para enseñarnos sus heridas multiplicadas por la nueva tragedia causante de miles de muertos y millones de víctimas que se vienen a sumar a las muertes y damnificados que ya habían dejado los últimos huracanes en serie tras los cuales quedaron viviendo en campamentos más de trescientas mil personas en el área rural, destruidos sus hogares.

[doap_box title=»» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]
Llegará un momento en que para los países que han acudido en auxilio de Haití se acabará la emergencia. Pero el país seguirá impotente, inválido, destruido y sin posibilidad ninguna de subsistir por sus propios medios

[/doap_box]

Los problemas políticos crónicos, las contradicciones entre líderes de facciones, las penurias y las carencias, la falta de recursos, habían hecho que el Estado no pudiera enfrentar los graves problemas de seguridad nacional y dejara los asuntos de orden público en manos de una policía internacional al mando de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (Minustah), a cargo de lidiar con el narcotráfico, con las pandillas juveniles violentas y con los secuestros, tres grandes males del país. Ahora el jefe de esa misión, el diplomático tunecino Hédi Annabi, con el que me entrevisté largamente en su despacho del quinto piso del Hotel Christopher, su cuartel general, ha muerto al derrumbarse el edificio entre cuyas ruinas quedaron atrapados decenas más de miembros de la Minustah. Sus palabras, al terminar la entrevista cuando le pregunto por el fin de la misión que encabeza, fueron, como consigno en mi reportaje: “Habrá que irse, pero irse para no regresar”.

Es decir, irse cuando el gobierno del presidente René Préval hubiera conseguido los elementos de estabilidad suficientes, cuando existiese un nivel aceptable de consolidación de las instituciones, del funcionamiento pacífico del parlamento, cuando el sistema judicial dejara de ser el remedo que es, cuando el Estado pudiera asumir las funciones policíacas, aún el control de las cárceles. Todo esto estaba previsto a ser revisado en el año 2011. ¿Y ahora?

El terremoto resquebraja las posibilidades de conseguir un gobierno estable y consolidar la existencia de un estado nacional, capaz de organizar la administración pública y de tener poder coercitivo. En semejantes circunstancias, la palabra soberanía se borra por sí misma.

El Gobierno no ha podido siquiera, en estas condiciones trágicas, ejercer el control del aeropuerto internacional de Puerto Príncipe, en manos ahora de Estados Unidos, ya no se diga ejercer el control de la ayuda humanitaria. A los 8 mil soldados de la Minustah se han agregado ya 10 mil más de Estados Unidos, que se quedarán cuanto sea necesario, según declaraciones de la Casa Blanca. Para Washington, además, las emigraciones masivas desde Haití son consideradas un problema de su propia seguridad nacional y buscará evitar que se den nuevas avalanchas de expatriados hacia su territorio.

Lo peor falta aún por venir, con millones de hambrientos, sin electricidad ni agua potable, sin viviendas, sin hospitales ni escuelas. Los reflectores fijados hoy sobre Haití se apagarán necesariamente, y las cámaras de televisión se irán reclamadas por otros asuntos sensacionales en el mundo. Toda ayuda humanitaria es temporal, y llegará un momento en que para los países que han acudido en auxilio de Haití se acabará la situación de emergencia. Pero el país seguirá impotente, inválido, destruido y sin posibilidad ninguna de subsistir por sus propios medios. Ésta es una tragedia aún mayor, la del olvido.

Es entonces cuando habrá que escuchar a Haití, esa tierra doliente y sombría. www.sergioramirez.com

Llegará un momento en que para los países que han acudido en auxilio de Haití se acabará la emergencia. Pero el país seguirá impotente, inválido, destruido y sin posibilidad ninguna de subsistir por sus propios medios

COMENTARIOS

  1. Cutupey
    Hace 17 años

    La verdad cruda y real es que Nicaragua está a unos pocos pasos de verse inmersa en la misma situación de miseria e impotencia, que la hermana Haiti, todo como consecuencia de los mismos males que hoy aquejan a los caribeños, descritos por el autor. Mientras no cambienmos el rumbo que lleva el pais, mediante la participación de todos para restablecer sus instituciones democraticas, mas temprano que tarde estaremos viendonos en el mismo espejo.

  2. Lucas
    Hace 17 años

    Deberias de mencionar la increible humanidad y buena voluntad del pueblo USA que se ha volcado en dar recursos humanos y dinero a este pobre pueblo, mira cuantas naciones poderosas existen en este mundo y comparalas con lo que esta haciendo el pueblo USA en relacion a su cooperacion, asi como le vuelan palo a USA a cada momento que pueden asi deberian de anotar las acciones de desprendimiento y buena voluntad como es este caso. Que Dios bendiga a Haiti y le de fuerza y esperanza.

  3. Norman Adolfo Obando Cerda
    Hace 17 años

    Saludos Dr. Ramírez. Con especial atención leí el artículo publicado por la Prensa el día 21 de enero sobre Haití, lo que me motiva a consultarle: en qué momento se publicó o se publicará el reportaje completo realizado por Usted sobre Haití?. Lo que Usted indica es que será en El País de España. Gracias por su respuesta. Soy seguidor más de sus cuentos. Me gustaría que me recomendara específicamente uno de sus libros en donde desarrolle el debate de ideas sobre nuestro paí

  4. chamuquita
    Hace 17 años

    Pronto estara Nicaragua en un intercambio comercial con Haiti. Se vislumbra despues de la sequia, los malos consejos del «Economo presidencial», las declaraciones irresponsables de los «diplomaticos» del servicio exterior,las acusaciones contra los Paises que si ayudan a la poblacion mas economicamente sensible,la inocente creencia en las promesas, por parte de los «gobernantes» de turno,que hacen los dictadores consuetudinarios, etc., etc.,que importaremos lodo..pero nosotros..que exportaremos?

  5. Preocupado
    Hace 17 años

    Desgraciadamente, estos pensadores intelectuales socialistas jamás dicen la realidad de las cosas. Son intelectualmente deshonestos. La ONU, los EEUU, miles de voluntarios, etc. han volcado su ayuda en ese pais desde hace más de 30 años. Los haitianos se burlan de ellos porque todo lo quieren gratis, sin querer aprender nada. Pasa como en Camoapa cuando les enseñaron a construir lavanderos, se burlaban de los voluntarios y luego que se fueron se robaron todo.

  6. Alex
    Hace 17 años

    La descripcion de la pobreza de Haiti es horrorosa y real. Ellos mismos la describian antes del terremoto como «un pais miserable en vias a la pobreza.»
    Talves el terremoto y toda la ayuda despues es un escarmiento al mundo entero de dejar de ignorar al lugar mas pobre del mundo – no solo pobre economicamente, pero tambien espiritualmente, ya que se habian perdido toda esperanza de progreso. Y el segundo peor, despues de Haiti, es Nicaragua !

  7. Annabelle Sánchez
    Hace 17 años

    Sergio Ramírez: debo admitir que Usted tiene una buena redacción, en mi opinión, pero su visión es altamente negativa, sombría y carente de visión sobrenatural (esto es: tener la capacidad de ver la presencia de Dios en todo lo que ocurre en nosotros mismos y en el mundo). Si mal no recuerdo, en alguna publicación leí que Usted es evangélico y, por lo tanto, debería tener una actitud positiva ante los acontecimientos porque Dios siempre saca cosas buenas de los sucesos aparentemente

  8. DECEPCIONADA
    Hace 17 años

    con gran entusiasmo regrese a Managua para los festejos 2009/2010 despues de vivir en Costa Rica desde el 2000
    Que DECEPCION! Solo llegue para encontrar mas miseria, mas rencor, mas incertidumbre, mas desesperanza, mas abandono entre los mios.
    Quiera Dios una gran tragedia como la de Haiti no se nos venga encima, ya tenemos la nuestra en la clase (pacto) politica.
    Esto que vive hoy Haiti seria nuestro macabro escenario.
    Gracias Sr. Sergio por su BRILLANTE articulo.

  9. NICA MADE IN USA
    Hace 17 años

    Sombrio panorama;pero la vida tiene que seguir su curso;los haitianos tienen que aprender a valerse por su cuenta;ninguna ayuda es eterna ni nadie esta obligado aunque nos duela el alma a mantenerla por siempre,los haitianos tienen que aprovechar este empujon al maximo para seguir adelante y no nos pase como a los nicas despues de la guerra,que la ayuda solo la aprovecharon sus dizque dirigentes entre ellos Don Sergio y el resto de comandantes;el bienestar de los haitianos;dependeraDsusDIRIGENTE

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí