El movimiento hecho por el diputado José Pallais al enviar a la junta directiva de la Asamblea el proyecto de ley que anularía las elecciones municipales es, como muy bien lo dijo él, una forma de obligar a quitarse las máscaras a ciertos diputados que navegan con bandera de demócratas, pero que en realidad son aliados vergonzantes del oficialismo. En esto el diputado Pallais coincide de alguna manera con la comandante Dora María Téllez, del MRS, quien hace poco manifestó que el último decretazo de Ortega extendiendo el período de magistrados y contralores, había terminado de anular al Poder Legislativo.
En consecuencia, la suerte que corra dicho proyecto de ley en la junta directiva indicará la correlación de fuerzas que existe en ese poder del Estado lo que obligaría a decirle la verdad al pueblo. Verdad que no es otra que en la Asamblea la oposición es minoría, entendiendo como opositores únicamente a los 17 miembros de la bancada democrática nicaragüense, los 2 del MRS, los 21 del PLC y los dos independientes que son Salvador Talavera y Mónica Baltodano, lo que nos deja con escasos 42 diputados. A mi modo de ver, una vez que desenmascaremos a los socios de Ortega en la Asamblea, estaremos en la obligación de replantearnos la estrategia de lucha, pero en esta ocasión sin tránsfugas ni traidores.
La cruzada que libra la sociedad civil por cambiar los parámetros de escogencia de candidatos a magistrados y contralores, podría ser la primera prueba de fuego a la que se sometería a los partidos políticos con representación parlamentaria, en relación con este tema quiero dejar claro que no aceptamos las declaraciones del diputado Navarro ni del magistrado Manuel Martínez en relación con que son los diputados los que eligen, menospreciando de manera abusiva a la sociedad civil. Ante este planteamiento les recuerdo a ambos y a cualquier otro, que el próximo 4 de noviembre de 2011 volverán a solicitar el voto ciudadano y de su actual proceder dependerá el nuestro en ese momento.
Para nadie es un secreto la presión a que está sometido el pacto Alemán-Ortega, por lo que también es tiempo de poner a prueba la sinceridad de Arnoldo y la de sus diputados. Para ello la convocatoria a un Metrocentro III en donde se ratifiquen acuerdos y se adquieran compromisos puntuales es de vital importancia. Esto nos daría una idea real sobre dónde y sobre qué estamos parados como oposición.
En el peor de los casos como sociedad civil nos queda el recurso que en una ocasión similar nos indicara Pedro Joaquín Chamorro, cuando dijo: “Todas las formas de lucha son válidas contra las dictaduras”. Si por el contrario las actitudes de Ortega terminan por convencer al PLC que es momento de Patria y no de partidos, entonces todos juntos forjaremos la unidad que el pueblo nos reclama. Dejando atrás rencores, personalismos y haciendo prevalecer el bien común como nación sobre cualquier otro beneficio particular. La corrupción del gobierno, el desastre de la economía, la falta de un futuro mejor para nuestros hijos, nos recuerdan a diario que no importa el precio que tengamos que pagar para defender nuestro sistema democrático, siempre el precio de no hacer nada será más caro.
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