El arte fue la tónica del día. Las artes plásticas reñían con el teatro para inundar el auditorio del Mercado de Artesanías de Masaya.
El primero grupo en mostrar su arte fue Chispa, que dirige Elsa Oporta con la obra de creación colectiva Insectilandia . Chispa está integrado por niños de diferentes edades que ya llevan varios años haciendo teatro.
Con hermosas máscaras y una estenografía simplificada al máximo, los chavalos contaron la historia de un pueblo de insectos, no exentos de cotidianos actos de corrupción de todo tipo: el alumno que sobornó al profesor, que se vende por dinero; la policía, las autoridades, una delicada cadena donde todos tienen el error inicial de pequeños actos que trascienden.
De forma general el grupo tuvo un buen desempeño, han madurado como actores infantiles, pero aún deben perfeccionar ciertas debilidades en la proyección de la voz y en no dejar inconclusos sus desplazamientos escénicos.
DOS DE CAL Y UNA DE ARENA
Al filo de las siete de la noche, la fiesta teatral se desplazó al Parque Central, allí entre bicicletas y la mirada atenta de las personas atraídas por el movimiento inusual de telones negros, sillas y rostros maquillados entró al ruedo el grupo Raza de Ahuizotes, de Jinotega. Ellos tuvieron que desafiar los coros de la iglesia cercana y la música de los parlantes de los negocios aledaños para contarnos la historia de unos artesanos que fundan su cooperativa y uno de ellos comienza a apoderarse de los bienes comunes.
La puesta dirigida por Pablo Pupiro llamó la atención de todos por la originalidad de los elementos escenográficos incluidos los aperos de labores de los cooperados, enormes martillos, un clavo gigante, todo se disponía con cajones que lo mismo eran el taller que los muebles de un hogar. Un vestuario uniforme para todos donde los delantales los transformaban en operarios del taller.
La corrupción a pequeña escala se da por los abusos de poder de Nardo, quien no sólo utiliza la camioneta de la cooperativa, las herramientas de todos para uso personal, sino que se apodera del dinero para satisfacer los deseos de su hijo, y así lleva a la quiebra la cooperativa.
La moraleja demuestra la necesidad de garantizar mejores controles para evitar actos corruptos.
EL CIELO NO ESTÁ SIEMPRE AZUL
La tropa de Pánico de Risa brindó la obra El cielo siempre no está azul , que pone al desnudo las debilidades de la policía, desde la academia hasta las “mordidas” por no aplicar multas a los infractores, paralelo a ello se abordan otros temas como los médicos que se lucran con la salud de los más humildes.
El personaje de la joven que sueña ser policía y actuar con honradez y rectitud culmina cuando debe enfrentar a su propia familia, a la cual debe desalojar y castigar. Hubo personajes muy efectivos como la madre del joven accidentado, o el director de la academia policial con sus sarcasmos.
Sin embargo, el grupo debe seguir perfeccionando el final que queda en el aire sin aportar muchos elementos a la historia argumental. La escenografía fue funcional, muy creativa, los recursos funcionaron oportunamente para sugerir un camión, un hospital, un paisaje, o la academia policial.
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