NUEVA YORK/AP
Mark McGwire finalmente reconoció que consumió esteroides cuando en la temporada de 1998 rompió el récord de jonrones de las Grandes Ligas.
“Es la primera vez que me escuchan hablar de esto”, declaró McGwire a la AP por teléfono, con la voz entrecortada. “Es algo que se lo escondí a todos”.
Durante una conversación telefónica de 20 minutos, McGwire dijo ayer que había llamado horas antes al comisionado Bud Selig y al mánager de los Cardenales Tony La Russa, para disculparse personalmente.
- Ahora que Mark McGwire reconoció el consumo de esteroides, Sammy Sosa quedará más que nunca expuesto ante la luz pública. Sosa ha negado reiteradamente el consumo de drogas.
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Expresó que jamás pensó que algún día tendría que hablar de su uso de esteroides ante la prensa.
Previamente McGwire había hecho llegar a la AP una declaración escrita en la que señaló que usó esteroides en diversos periodos durante casi una década y pidió disculpas por sus acciones.
“Hubiese deseado nunca haber consumido esteroides”, dijo McGwire en su nota. “Fue tonto y un error. Me disculpo de verdad. Hubiese deseado nunca haber jugado en la era de los esteroides”.
McGwire también empleó la hormona del crecimiento humano, según una fuente próxima a McGwire que pidió no ser identificada debido a que el beisbolista no incluyó ese detalle en su declaración.
La decisión de McGwire de reconocer el uso de esteroides se precipitó tras aceptar un empleo como coach de bateo de los Cardenales de San Luis, su último club en las Mayores.
La Russa, el mánager de McGwire en Oakland y San Luis, es uno de los principales defensores de McGwire y ha dicho que su vuelta al beisbol le permitirá recuperar su buena imagen.
“Nunca supe cuándo sería, pero siempre supe que llegaría este día”, dijo McGwire. “Me llegó la hora de hablar sobre el pasado y confirmar lo que la gente sospechaba”.
McGwire es la segunda estrella del beisbol estadounidense que en menos de un año reconoce el uso de sustancias prohibidas. El otro fue Alex Rodríguez, el estelar tercera base de los Yanquis de Nueva York.
Otros cuyos nombres se han visto salpicados por el escándalo, pero que han negado el consumo intencional, son Barry Bonds, Roger Clemens, Sammy Sosa y David Ortiz.
Durante 1998, McGwire pegó 70 jonrones al protagonizar una electrizante puja con el dominicano Sosa, quien terminó con 66. Ese despliegue de poder fue lo que reanimó la popularidad del beisbol en Estados Unidos tras la huelga de peloteros que dio al traste con la Serie Mundial cuatro años antes.
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