Este domingo, 10 de enero de 2010, se cumplen 32 años del asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, Director Mártir de LA PRENSA y Mártir de las Libertades Públicas de Nicaragua.
Al doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal lo honramos con especial sentimiento en cada aniversario de su inmolación en el altar de la patria y la libertad. Pero su recuerdo, su ejemplo de vida y su legado intelectual impregnan todos los días nuestro trabajo y nuestra lucha por la libertad de prensa, por la democracia, por la justicia, para que Nicaragua vuelva a ser República como fue su sueño personal, su lema de lucha y su objetivo vital.
Es bueno recordar que el asesinato del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal significó también el principio del fin de la dictadura somocista, aquel régimen oprobioso que él tanto combatió en las más diversas formas, desde la lucha intelectual y periodística y la acción política cívica, hasta el alzamiento armado en Olama y Mollejones.
Al día siguiente del asesinato del doctor Chamorro Cardenal, es decir el miércoles 11 de enero de 1978, LA PRENSA expresó en su titular de cabecera que, “los enterrados serán ellos”, es decir, los asesinos, la dictadura, los que lo mataron y los que lo mandaron a matar. Y así fue. La explosión de indignación y rebeldía popular que provocó el asesinato del doctor Chamorro Cardenal, no cesó hasta transformarse en una incontenible insurrección nacional que finalmente derrocó y enterró a la dictadura somocista, en julio de 1979.
Desafortunadamente, el sueño político y el objetivo de lucha del doctor Chamorro Cardenal, que él mismo resumía en su consigna de que Nicaragua volvería a ser República —es decir, un país libre, democrático y justo—, sólo se pudo cumplir a medias y por muy poco tiempo. Después de la caída del régimen somocista, los comandantes sandinistas que tomaron el poder impusieron una nueva dictadura que en muchos aspectos resultó igual e inclusive peor que la anterior. Lo primero que aplastó la “censura revolucionaria” fue la libertad de prensa, condición indispensable para la vigencia de todas las demás libertades y derechos humanos que fue el bien jurídico más querido y defendido por el doctor Chamorro Cardenal. La bota militar impidió el establecimiento de una verdadera república democrática e impuso un nuevo régimen dictatorial, tan oprobioso como el anterior y como cualquier otra dictadura.
Pero el mismo espíritu del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal que inspiró y guió al pueblo de Nicaragua en la etapa final de la lucha contra el régimen somocista, hasta derrocarlo, también condujo la resistencia democrática nacional contra la nueva dictadura, hasta derrotarla en las votaciones del 25 de febrero de 1990, en las cuales, como una providencial casualidad el pueblo eligió como presidenta de Nicaragua a doña Violeta Barrios de Chamorro, la viuda del héroe de la libertad doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal.
Y ahora que Nicaragua ha caído otra vez en poder de un gobernante autoritario, y que la grave amenaza de instauración de una nueva dictadura familiar, como la somocista, se cierne sobre la nación, la divisa del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal de que Nicaragua volverá a ser República es enarbolada una vez más por el pueblo, como estandarte de lucha por la libertad y la democracia. La república del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal no es una utopía, como la de Tomás Moro, ni como ninguna otra arquitectura social ilusoria. La república del doctor Chamorro Cardenal es un Estado tan sencillo y normal como el que existe en cualquier país libre y democrático, “articulado en los principios generales de la democracia, que son: la libertad de acción para el ciudadano, la alternabilidad en el poder, la representación efectiva en el Gobierno y el sufragio efectivo”, tal como él mismo lo definiera en sus escritos.
La república del doctor Chamorro Cardenal es un modo de gobierno que respete los derechos humanos, civiles y sociales de todos los nicaragüenses, donde los poderes del Estado funcionen de manera independiente y haya justicia verdadera, imparcial e igual para todos. Es una organización política y social moderna y progresista que ya la hemos tenido, pero por culpa de nosotros mismos la hemos perdido. Y la mejor manera de honrar la memoria del doctor Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, es lograr que ahora, de una vez y para siempre Nicaragua vuelva a ser República.
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