En contraste con la multitud de personas que abarrotó durante las primeras semanas la Feria de la Niñez, inaugurada el 27 de noviembre por el presidente Daniel Ortega, ahora lo que hay es una escasa concurrencia de familias.
El Gobierno sigue sin revelar cuánto costó el proyecto.
Entre el ambiente invadido de música, luces de colores, brinca-brinca, juegos mecánicos, circos y payasos, la mayor atracción sigue siendo la exótica pista de hielo.
Y pese a que el tráfico ya no se cierra en los alrededores de El Malecón debido a la baja afluencia de personas, quienes sí visitan la feria siempre están sometidos a engorrosas esperas.
“Lo malo es que sólo te dejan dar dos vueltas y como tenés que caminar despacito y agarrada de los tubos que están alrededor, porque si no te caés, te tardás un montón en hacer el recorrido”, relató eufórica Jazmina, una niña que estaba acompañada por su padre, quien le reclamaba que no valió la pena el gasto de combustible y las dos horas que hicieron fila para entrar al lugar.
Sin embargo, Jazmina reconoció que necesitaría “unas cien visitas” a la pista de hielo para lograr el dominio sobre los patines y presumir ante sus amigos de que logró patinar, “pero no importa, ya la conocí”, alegó.
El resto de atracciones no llamaron su atención.
- Work Bitch
- Wrecking Ball
- Dark Horse
- Yrap
- Blurred Lines
- No he olvidado
- Good Times
- Turn The Night Up
- Heartbreaker
- Not a Talking This no More
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“Las ruedas (se refiere al juego de las tacitas giratorias) están viejas y son bajitas, son para niños pequeños y yo ya estoy grande, ya tengo 10 años”, aseguró emocionada mientras abandonaba la plaza junto con su padre.
ALERGIA A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
A eso de las siete de la noche del martes, menos de cien personas esperaban pacientemente su ingreso a la pista de hielo.
En el lugar, los medios de comunicación no son bienvenidos. Después de solicitar una identificación del medio para ingresar a consultar con los “jefes”, el joven encargado de cuidar la puerta devuelve la credencial y dice: “Lo siento, no pueden entrar, está prohibido”.
Pero ésa no es la única restricción para los medios de comunicación, pues el sello del secretismo que caracteriza al Gobierno también alcanzó a la feria.
Aunque en la zona de la feria hay una comisión interinstitucional integrada por la Cruz Roja Nicaragüense, Dirección General de Bomberos, Benemérito Cuerpo de Bomberos, Policía Nacional y los ministerios de Salud y Familia, para registrar las eventualidades, lo cierto es que no ofrecen información.
Los representantes de las organizaciones explicaron que la Policía Nacional era la única autorizada para ofrecer información, pero varios oficiales se excusaron, hasta que finalmente uno explicó que la encargada del puesto de mando no se encontraba en el lugar.
El único que brindó información fue el capitán de la Dirección General de Bomberos, Ramón Landeros, quien dijo que la mayor atención que han brindado ha sido a niños extraviados.
Con el hermetismo que se maneja la información, será imposible constatar si el Gobierno cumplió la meta prevista de recibir un millón de visitantes.
En cuanto a la prohibición de ingreso a los medios de comunicación, culparon a un ciudadano ruso, quien estaría encargado del funcionamiento de la pista de hielo.
Uno de los oficiales aseguró que “el ruso” supuestamente ha ordenado sacar a varios reporteros.
“Ni siquiera habla español, pero se las arregla para sacar a la gente”, dijo uno de los oficiales.
Al igual que su costo, la fecha de cierre de la feria también es un misterio.
En el puesto de mando dicen que la clausura “tentativamente” está prevista para el 3 de enero de 2010, pero varios vendedores alegaron que el último día será el 10 de enero. En un inicio, las autoridades informaron que la feria estaría abierta hasta el 27 de diciembre.
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