CORRESPONSAL /NUEVA GUINEA
Los promotores del Centro Nicaragüense de derechos Humanos (Cenidh) en Nueva Guinea intentaron exigirle a las autoridades policiales y judiciales acelerar varios casos y ver algunos malos tratos al momento de la captura a supuestos involucrados en diversos delitos del municipio.
Sin embargo, no pudieron porque los invitados a un encuentro con ellos no se hicieron presentes, dijo Juan Báez Rubio y Miguel Robleto, principales promotores del centro.
El pasado lunes los miembros del Cenidh realizaron una invitación a los jefes policiales y judiciales para que respondieran por un sinnúmero de inconformidades que manifestaron los familiares de los reos, pero éstos brillaron por su ausencia, ni tampoco lo justificaron, dijo Báez.
OBJETIVO
Los representantes del Cenidh señalaron que el principal interés era que el jefe de la Policía explicara la no aclaración de la muerte del joven Alexander José Orozco, en la comarca Puerto Príncipe, el pasado 28 de mayo; la muerte de Noé Montiel Suárez, en la colonia La Esperanza y el hecho ocurrido el 22 de diciembre del 2008 en el distrito La Unión, a unos 40 kilómetros al sur de la cabecera municipal, donde murieron los jóvenes Medardo Bismarck Morales Silva, Omar Antonio Maleaños Espinosa y Orlando Antonio Alvarado Abarca, de 23, 27 y 22 años, respectivamente.
En el informe suministrado por el Cenidh, se señala que “en las filas policiales existe mal trato físico cuando logran la captura de ciudadanos, hay preferencia para los reos de acuerdo a su estatus social (…) lo que debe terminar de inmediato porque todos somos iguales ante la ley”, señaló Báez en el documento.
El vicepresidente de la Comisión Pastoral de Nueva Guinea y pastor de la iglesia de Dios de la Profecía, Martin Zeledón, dijo que esperaba al jefe de la Policía, jueces y fiscales para que explicaran el caso de Martin Pérez quien fue declarado culpable por un delito que supuestamente no cometió, sin embargo los jueces lo condenaron sin hacer las respectivas investigaciones.
Zeledón se mostró inconforme porque, según él, un fiscal tildó a los pastores evangélicos de irrespetuosos.
La zona de Nueva Guinea ha sido escenario de múltiples crímenes y asaltos sin que la Policía haya logrado detener esa ola delictiva.
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