AFP y ACAN-EFE
- El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, señaló en una carta a los gobernantes de Centroamérica la impotencia y el fracaso de la comunidad internacional, al no poder revertir el golpe de Estado que lo sacó del poder el 28 de junio pasado.
En la misiva, el derrocado gobernante instó a los mandatarios de la región a actuar con diligencia para que la historia brutal de guerras, de violencia con fusiles, golpes de Estado con secuelas de muertes y sangre que creían superada en Centroamérica no regrese.
En el pasado juntos enfrentamos y solucionamos grandes conflictos en Centroamérica, hoy el surgimiento de la violencia militar en la vida cívica de nuestras naciones, en colusión política con las fuerzas más conservadoras del Continente Americano, representan un grave riesgo para la paz y la integración, agregó.
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Tegucigalpa, Honduras
El futuro presidente hondureño, Porfirio Lobo, enfrentará grandes problemas cuando asuma el poder, por haber sido elegido en comicios con un alto abstencionismo y no reconocidos por buena parte de la comunidad internacional, pronosticó el mandatario depuesto Manuel Zelaya.
Lobo, un derechista que respaldó el golpe de Estado del 28 de junio, debe asumir el poder el 27 de enero, día en que culminaba el mandato de Zelaya, tras ganar los comicios del 29 de noviembre, desarrollados bajo el régimen de facto, en los que votó apenas el 49 por ciento del electorado, según el Tribunal Electoral.
El izquierdista Zelaya, quien llamó a sus compatriotas a no sufragar, afirmó este martes que la cifra real de votantes fue inferior a la declarada por el Tribunal Electoral, lo que complicará los intentos del conservador Lobo por restablecer los lazos con la comunidad internacional.
ZELAYA CON EL “MONO EN LA MANO”
“Le aseguro que el 65 por ciento de los electores no fue a las urnas”, declaró Zelaya a la AFP.
“¿Usted cree que con el 35 por ciento de los electores que votaron es suficiente para que Honduras retome la confianza de la comunidad internacional?”, agregó el mandatario depuesto, quien permanece refugiado en la Embajada de Brasil, en Tegucigalpa, desde el 21 de septiembre, tras volver subrepticiamente al país.
“El caso de Honduras es caso especial para todas las democracias de América Latina, porque las elecciones fueron hechas en represión y realizadas por un gobierno de facto y en contra de las decisiones de la OEA”, resumió.
EL FACTOR MICHELETTI
Lobo ha declarado que desea la renuncia del presidente de facto Roberto Micheletti y que Zelaya pueda salir del país, a fin de establecer condiciones para obtener reconocimiento de su gobierno.
Pero Micheletti, quien desoyó los llamados de la comunidad internacional a restituir en el poder a Zelaya (con el respaldo del Congreso dominado por golpistas), ha declarado que no piensa retirarse del gobierno antes del 27 de enero.
Zelaya dijo que Honduras ha sufrido grandes pérdidas económicas como consecuencia del golpe, además de la desconfianza del mundo en su sistema político.
“Los deterioros económicos son bastante cuantificables, con un decrecimiento (del PIB), en vez del crecimiento continuo de entre 5 y 7 por ciento en todo el período que tuvimos en nuestro gobierno”, iniciado en enero de 2006, puntualizó.
“Honduras perdió además la confianza y la seguridad en la democracia, y la confianza de la comunidad internacional y nosotros estamos dando la lucha por la reivindicación”, insistió.
LA SITUACIÓN INTERNACIONAL
Honduras fue excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) en julio y la comunidad donante cortó la ayuda financiera, vital para la economía del país, uno de los más pobres de América Latina junto con Haití y Nicaragua.
La crisis hondureña ha sido un duro golpe para las restantes naciones centroamericanas y ha paralizado el proceso de integración regional.
Además, Centroamérica negociaba un Acuerdo de Asociación con la Unión Europea, que incluye cláusulas de libre comercio, pero las conversaciones están estancadas luego del golpe, por lo que la posibilidad de abrir más mercados a los productos del istmo está en suspenso.
Zelaya manifestó que continuará su lucha política una vez que asuma Lobo, aunque no dio detalles de sus planes. “Nosotros nos mantendremos firmes en la lucha que estamos por las reivindicaciones de Honduras, que necesita de los procesos de cambio, de las reformas sociales, económicas y políticas”, dijo.
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