Alexis Vega

Cartas al Director

La paz

“Si no estamos en paz con nosotros mismos, no podemos guiar a otros en la búsqueda de la paz”.

Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

La deseable paz

La guerra es un escenario demasiado frecuente en el mundo. Algunos nos libramos, aun cuando los medios de comunicación acerquen esa lejanía dolorosa para los que allí viven, pero las imágenes, con el estómago lleno, siempre resultan indoloras.

Como casi siempre, para lo bueno y para lo malo, una minoría empuja a una mayoría. Las pasiones que mueven a unos pocos arrastran a otros muchos para que tomen las armas y arrasen cuanto encuentran a su paso, sin discriminar combatientes o meros ciudadanos. Las mujeres y los niños llevan la peor parte en guerras de las que no acaban de comprender la razón por la que se han iniciado y que nunca acaban.

Y cuando la paz llega, si es que llega de verdad, todavía no se ha acabado todo. Como espectadores, puede parecernos que la paz llega simplemente cuando cesan las noticias de guerra en la televisión, cuando han dejado de ser noticia las marchas de un pueblo acosado por el frío, el hambre y las metralletas de los milicianos, pero la paz necesita asentarse en la vida diaria. Como cuando ocurre una catástrofe, lo peor puede venir a continuación.

Recuerdo un cuadro de Van Gogh, en el que un padre, en cuclillas, espera con los brazos abiertos los primeros pasos de un niño pequeño a quien sujeta su madre, la esposa. Todo ello en un jardín entre familiar y huerto. Todo un símbolo de esa paz que todos anhelamos y que parece tan difícil de encontrar, no ya en el mundo, sino entre la misma familia, o la paz interior de los habitantes de un mundo que corre en pos de no se sabe qué.

La paz exige retorno al hogar, reconstruir casas y, sobre todo, reparar corazones. La paz no sólo es una chimenea humeante bajo un techo; es también la tranquilidad de espíritu, la ausencia de odio hacia los otros, el olvido de rencores contra el vecino, y un futuro abierto a la esperanza. Esa paz en el corazón exige paciencia y ayuda. Una paz de este tipo es posible que sólo los niños la lleguen a alcanzar, ya que para los mayores no será fácil que olviden lo que han sufrido, que olviden a quienes han dejado su vida en el camino, que ya no podrán volver.

Nosotros, nuestros antecesores, hemos pasado por todo esto, y parecía que los niños que fuimos creciendo desde aquel entonces si habíamos encontrado la paz necesaria. Seguramente nuestros padres, sujetos activos en el sufrimiento supieron seguir adelante, dejando rencores por el camino como jirones de vida.

Pero como siempre, unos pocos quieren mover a unos muchos para reavivar odios y rencores, para abrir heridas cicatrizadas.

Agustín Pérez Cerrada

Salvador Cardenal

Admiro la música nacional y los músicos que a pesar de vivir en un país donde

no se obtienen grandes ganancias persiguen sus sueños y deleitan a la juventud de estrofas tras estrofas cargadas de sentimiento y pasión.

También admiro la lucha por vivir y entregar una vida a la música, a quienes como Salvador Cardenal llevan entre sus venas sangre nacionalista —porque de esos habemos pocos—, admiro a quienes invocan la naturaleza como la herencia para la juventud, nuestros hijos y nietos.

Hoy que el estado de salud del cantautor Cardenal está deteriorado es tiempo para retribuirle a su legado como músico, pintor y poeta

Alexis Vega

¿Qué es el mercado?

AIPE- El Mercado, en dos platos, es la forma de cooperación social económica que ocurre espontáneamente cuando están asegurados los derechos individuales de todas las personas. No es perfecto. Y como no hay nada perfecto en el mundo de los humanos, bajo cualquier sistema el resultado dependerá de quien lo juzga y sería imposible agradar a todos.

El mercado es el único sistema que puede reducir la pobreza pacíficamente. Pacíficamente porque, como atribuyen a Benito Juárez, “el respeto al derecho ajeno es la paz”. El mercado no garantiza resultados, pues es una meritocracia, en el que el mérito de cada persona es juzgado por los demás, en relación al beneficio que proporciona a los demás, de acuerdo con las prioridades de los demás y dentro del poder adquisitivo de los demás. Es así porque todos, en el afán de lograr el mayor bienestar para sí y para su familia, se esmeran en producir bienes y servicios que los demás quieren y pueden comprar. Es, entonces, un sistema con el más poderoso incentivo —el deseo de mejorar el bienestar propio— y donde todos compiten por enriquecer a los demás.

Lamentablemente, “el mercado” se confunde con el sistema mercantilista que ha prevalecido en América Latina desde tiempos coloniales. Lo heredamos de Europa y no nos modernizamos como los países sajones, liberando a los ciudadanos económicamente, dentro del límite que requiere el respeto a los iguales derechos de los demás.

El sistema mercantilista se basa en privilegios, compadrazgos, proteccionismo, monopolios, carteles legales, etc. Si se comprendiera esto, no habría tanto prejuicio contra “el mercado” y se apreciaría la relación existente entre la protección a los derechos individuales y la prosperidad.

Una desventaja del mercado es que comprender los mecanismos que lo coordinan requiere riguroso estudio, tarea que no todos están dispuestos a emprender. Es necesario estudiar, por ejemplo, la teoría de los precios porque es el sistema coordinador. Es necesario comprender las ventajas comparativas (confundidas con ventajas competitivas) para entender cómo surgió la cooperación social desde tiempos primitivos y poder apreciar cómo es que hasta el más apto se beneficia de colaborar con el más inútil, ganando ambos.

Por suerte no es necesario comprender el mercado para que funcione. Basta ver cómo funciona el sistema ordenado de producción y distribución de alimentos, que es la más urgente e importante necesidad social, en cuya actividad el gobierno actúa solo como policía: el gobierno no dicta cuántas papas y zanahorias se deben producir y llevar al mercado, ni los precios. Si la gente no lo puede comprar porque está muy caro, el productor no prospera y si éste lo vende muy barato tampoco.

Otra desventaja del mercado es que también produce desigualdades. Pero contrario al mercantilismo, las desigualdades en el mercado no se deben a que unos se empobrecen porque otros se enriquecen. En el mercado todos se enriquecen, aunque de manera desigual porque es una meritocracia y no todos sirven a la sociedad con igual efectividad. Otra desventaja es que es inestable porque el progreso implica cambios y los cambios implican inestabilidad y sacrificios. El mercado no es perfecto, pero es el único que reduce la pobreza y respeta la dignidad.

Manuel F. Ayau Cordón
 Rector emeritus, Universidad Francisco Marroquín, Guatemala. © www.aipenet.com

Gran labor académica

“El Derecho Constitucional contemporáneo plantea la presencia indisoluble de los Derechos Humanos. Los Derechos Humanos le dan vida al sistema constitucional de un Estado, quien organiza su actividad alrededor de premisas del íus naturalismo que buscan el respeto a la Dignidad humana y las leyes”. Palabras introductorias en el Postgrado.

El pasado 19 de diciembre de los corrientes finalizó la segunda edición de Postgrado en “Derecho Constitucional con mención en Derechos Humanos y Justicia Constitucional” organizado por el Instituto de Estudio e Investigación Jurídica (INEJ), institución académica que está contribuyendo de gran manera al desarrollo humano y económico de la nación a través de la investigación y los estudios de postgrado para profesionales del Derecho.

Este postgrado fue impartido por un cuerpo de prestigiados docentes, de gran trayectoria jurídica a nivel nacional e internacional y considero que sus enseñanzas contribuirán a la construcción institucional y cultural de un “Estado Constitucional de Derecho en Nicaragua”.

Una gran labor no se debe dejar en nuestros pensamientos y como profesional del derecho retomo esta idea y hago un reconocimiento público al esfuerzo que realiza el INEJ, en beneficio de los y las profesionales del derecho, que son parte activa del sistema de justicia de nuestra sociedad nicaragüense, ya que la promoción de este tipo de actividad académica incrementa los conocimientos sobre Derecho Constitucional, Reformas del Estado y Derechos Humanos, lo cual permite expandir una cultura de respeto a nuestra Constitución Política y los Derechos Humanos.

Álvaro Leiva Sánchez

COMENTARIOS

  1. Alex
    Hace 17 años

    Mi comentario es corto y al punto:
    Por favor, permitan que atravez de correo electronico podamos ser capaces de enviar una carta bien redactada al director. Me parece un poco absurdo y hasta retrasado – tecnologicamente – no poder hacerlo aun.

  2. Rolando Tellez
    Hace 17 años

    Me sumo para admirar el esfuerzo de los que quieren superarse.

    No omito manifestarles que ya tengo a la venta el diccionario jurídico Inglés-Español / Español-Inglés, con más de 44,000 términos y frases jurídicas, incluye acepciones de la legislación nicaragüense. Para solicitar estos términos y mayores detalles escriba a: [email protected]
    22894596

  3. Marlon Mendoza
    Hace 17 años

    A los políticos, al Gobierno, a la Empresa Privada: Porque no hacemos un estudio de factibilidad de cómo podemos generar empleos justos y masificarlos, (sin discriminación de edades ya que por lo visto los que pasamos de 40, de acuerdo a los anuncios de empleos, deberíamos estar jubilados) y un análisis de sensibilidad sobre las cosas positivas que podemos ofrecer como país con diversos abanicos de opciones

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