Josué Bravo
CORRESPONSAL / COSTA RICA
Desde que salen de su terruño los nicaragüenses aportan económicamente a Costa Rica, aún cuando aquí no siempre se reconozca. Según el Ministerio de Hacienda, el año pasado el estado costarricense recaudó 7 millones 96 mil dólares en los consulados que tiene en Nicaragua (Chinandega, Managua y Rivas), en concepto de visas y autenticaciones.
Durante el 2008 Costa Rica otorgó 270 mil visas a nicaragüenses, quienes ingresan a este país como turistas pero en realidad vienen a trabajar.
Al 30 de noviembre de este año, según Hacienda, la recaudación en los consulados ticos en Nicaragua fue de 5 millones 108 mil dólares.
En Nicaragua Costa Rica es flexible para otorgar visas de ingreso. Para un nicaragüense solo basta tener un pasaporte con vigencia mínima de seis meses y los 20 dólares que cuesta la visa para obtenerla.
A los nicaragüenses ya no les exigen demostrar dinero o solvencia económica para su estadía en Costa Rica, ni boleto de regreso.
Este país flexibilizó el otorgamiento de visas a Nicaragua desde abril del año pasado para facilitar su ingreso y a la vez combatir el paso ilegal por las fronteras, según el director de Migración y Extranjería, Mario Zamora.
“Esta es una medida para combatir el ingreso ilegal por la frontera norte. Ahora, al menos sabemos cuántos son y el Estado recibe un pago. Cuando necesitemos hacer una consulta, ahí está el registro”, dijo Zamora.
“La visa es solo una expectativa de ingreso, como ocurre con la visa estadounidense”, añadió.
Otra disposición que Costa Rica aplica en Managua, es la concesión de visas de doble ingresos para nicaragüenses que viajan a Panamá por medio de territorio costarricense, y luego regresan por la misma ruta. El costo de esta visa cuesta 40 dólares.
Los nicaragüenses que tienen residencia legal en este país, así como permisos de trabajo, están exentos de pagar visas de ingreso.
El aporte de los nicaragüenses va más allá de una visa o su trabajo. Cifras de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) dicen que los inmigrantes (parte de ellos nicaragüenses) que cotizan, generan suficientes ingresos anuales para cubrir su propia atención en el sistema de salud.