The Economist, publicación semanal británica, advirtió en su edición de The Economist Intelligence Unit que “el descontento y la polarización crecen” en Nicaragua, situación que podría agudizarse el año próximo con el nombramiento de cuatro nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), los siete del Consejo Supremo Electoral (CSE) y “otros funcionarios de alto rango” .
La prestigiosa publicación sostiene que “la insatisfacción pública” ha aumentado contra el presidente de la República, Daniel Ortega, tras la decisión de un grupo de magistrados sandinistas de la CSJ de favorecer la reelección presidencial continua, al tiempo que recordó la marcha de la oposición, el 21 de noviembre pasado, en la que calculó participaron 50 mil personas para protestar contra el CSE.
“Con la credibilidad de dos de las principales instituciones del país, la Corte Suprema y el Consejo Supremo Electoral, ahora en pedazos, crece la preocupación con respecto a otras dos instituciones claves —la Policía y el Ejército— y el papel que pueden desempeñar en el período previo a las elecciones de 2011 en medio de las crecientes tensiones políticas en el país”, advirtió The Economist.
Para la publicación “al aumentar la temperatura política y la fijación del señor Ortega de mantenerse en el poder, erosiona las instituciones democráticas del país”, lo que representa una amenaza para el Ejército y la Policía Nacional.
Ejemplifica que a pesar de los esfuerzos de Ortega por politizar todas las instituciones del país, el reciente nombramiento del Mayor General Julio César Avilés Castillo como el nuevo jefe de las Fuerzas Armadas nicaragüenses, cuyo mando asumirá a principios del próximo año, “sugiere que él (Ortega) no se siente lo suficientemente fuerte como para desafiar la jerarquía militar e imponer a alguien de su círculo cercano”.
The Economist recordó que la candidatura de Avilés había sido presentada por el Consejo Militar del Ejército para reemplazar al actual general Omar Halleslevens, quien ha ocupado el cargo durante los últimos cinco años y “está listo para abandonarlo” en febrero de 2010.
La prestigiosa publicación destaca el hecho de que Ortega haya respetado la elección del Consejo Militar de proponer a Avilés y no haya pedido otro candidato, “es un indicador de que el golpe militar en junio en la vecina Honduras contra el derrocado presidente Manuel Zelaya ha hecho el señor Ortega más cauto acerca de su postura frente a las Fuerzas Armadas”.
“Aunque el señor Avilés fue uno de los fundadores del Ejército Popular Sandinista en 1979, se considera que es un moderado y ha dejado clara su intención de mantener el Ejército fuera de los conflictos políticos”, añade The Economist.
No obstante, advierte que los intentos de la oposición por arrebatar el control sandinista sobre el CSE “es probable que lleve a una nueva maniobra judicial o política del señor Ortega”.
Esto podría llevar a “un conflicto político y social grave en las elecciones nacionales de noviembre de 2011”.
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