Pobreza
“Todo lo que se come sin necesidad se
roba al estómago de los pobres”.
Mahatma Gandhi (1869-1948); político y pensador indio.
Navidades sobrias
El Papa acaba de denunciar en la FAO la opulencia y el despilfarro de occidente, cuando en otras partes del mundo millones de personas pasan hambre y miles de niños mueren diariamente de desnutrición.
A pesar de ello y de la crisis, en las próximas navidades continuaremos comprando más comida de la necesaria para celebrar las fiestas y nuestros hijos recibirán multitud de regalos de parte de padres, abuelos, padrinos y tíos, de los cuales apenas harán caso a los pocos días.
No estoy en contra de que celebremos la fiesta más importante del año con algún extra y alegremos a nuestros pequeños con algún detalle que les haga ilusión, pero sin caer, como sucede con frecuencia, en la opulencia y el despilfarro como nos pide el Papa.
Y que lo que podamos ahorrar con unas navidades más sobrias, lo destinemos a los que están peor que nosotros; que pueden ser del tercer mundo, pero quizá también puede ser que los tengamos mucho más cerca por causa de la crisis.
José Pauner Sala
Feliz Navidad
A pesar de haber estado en silencio absoluto por motivos ajenos a mi voluntad, siempre me siento muy unida a la página de Opinión de este Diario LA PRENSA. Le agradezco al editor de ésta página, don Luis Sánchez, esa labor que hace por mantener y hacer crecer un espacio tan importante para todos y todas. Para mí es una ventana al corazón y la conciencia de la ciudadanía; el Editorial, las Cartas al Director, los Artículos y las Caricaturas son un manjar para quienes queremos estar sabidos de lo que realmente sucede y no de las apariencias. Espero que continúen con esta maravillosa obra y espero sinceramente que el próximo año pueda tener el tiempo para escribir, que es algo que añoro no se imagina cuánto.
Le deseo que en unión de su familia pase una Feliz Navidad y que el próximo año les traiga a todos salud, paz y buenas ideas para enfrentar el desastre político que tenemos en Nicaragua.
María José Zamora
Educación y cortesía
Cuando mis hijos eran pequeños, veían un programa en la televisión que, entre otras cosas, enseñaba a los niños decir: “Por favor”, “gracias”. Palabras tan pequeñas, mas tan significativas e, infortunadamente, ausentes en boca de tanta gente.
¿Será que la educación y la cortesía están en vías de extinción? Por lo visto, eso parece en la vida de no pocas personas. Estudios pertinentes revelan que la risa es un “remedio infalible”, y nuestros progenitores —y tal vez abuelos— nos enseñaron que debe saludarse al llegar a un lugar o salir de él; que debemos decir “permiso”, “por favor”, “gracias”. Pero lo que menos ve uno por la mañana o a cualquier otra hora es una sonrisa, o las invaluables palabritas: “Buenas”, “permiso”, “por favor”, “gracias”.
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Pregunto: ¿por qué muchos no saludan y ni siquiera responden el saludo de otro? ¿Por qué tantos no dan a conocer la recepción de un correo electrónico que solicitaron? Creo que, ante todo, es cuestión de cultura; también de la educación recibida en el hogar. Toca reconocer que los capitalinos o residentes de la capital no somos dados a saludar; mas vas tú al interior (“allá donde uno”, así llaman al interior del país en Panamá) y te das cuenta de que mucha gente sí saluda y hasta te sonríe.
Es indudable que la gente en las grandes ciudades en general vive estresada, tensionada, preocupada y agotada por tantas cosas. Empero, eso no excusa no sonreír ni dejar de utilizar las milagrosas palabritas «buenas», «permiso», «por favor», «gracias».
Dos anécdotas debo mencionar a fin de expresar cómo aprendí a ser más comunicativo y cariñoso: Primera, hace varios años una amiga me hizo ver que yo estaba olvidando la amable palabrita «por favor». En cierta ocasión le pedí algo, y me dijo: «Por favor». No dijo: «Se dice ‘por favor'». Habría parecido un regaño. Simplemente se limitó a señalar: «Por favor». No sé qué estaría pensando yo, pero no entendí; tuvo que pasar un par de años para darme cuenta de que mi amiga tenía razón. Segunda, cada vez que recibía un correo electrónico de alguien específico, la persona escribía al final: «Un abrazo». Tampoco comprendía; me preguntaba por qué escribía «un abrazo» si ni siquiera me conocía. Me sirvieron tanto las lecciones, que hasta el día de hoy siempre digo «por favor» y escribo «un abrazo» al final de mis correos.
Pues bien, estoy convencido de que sonreír, saludar, manifestar «buenas», «permis
o», «por favor», «gracias» no es evidencia de debilidad o humillación, como alguien pudiera creer, son llavecillas que abren puertas en medio mundo y en la vida de tantos seres que quizá lleguen a formar parte de ese millón de amigos del cual canta Roberto Carlos en “Yo quiero tener un millón de amigos”.
No sé tú, pero yo sí quiero tener un millón de amigos. Y, por favor, no me digas que es imposible, pues también soy de los que sueñan y todavía creen en el ser humano.
J. Enrique Cáceres-Arrieta
Gentilicio “Sandinense”
Presento los más sinceros agradecimientos al doctor Jorge Eduardo Arellano, director de la Academia Nicaragüense de la Lengua por ayudarnos a la adopción de nuestro gentilicio, que concretamente significa la identificación ciudadana de los pobladores de Ciudad Sandino.
Me llamó la atención leer en la Página de Opinión de El Nuevo Diario del día sábado 12 de los corrientes, un artículo de él titulado “La nueva Gramática de la lengua Española y el gentilicio de Ciudad Sandino”, sobre la fecha de contestación que menciona envió a Pablo Emilio Barreto sobre el gentilicio de los pobladores de Ciudad Sandino, quisiera pedirle pueda corregir la fecha, pues tengo en mis manos copia de esa carta la que está fechada 14 de agosto de 2008 y no del 2004 como expresa en el artículo. Así también expresarle que la fecha en que Carlos Alemán Ocampo presentó su propuesta de gentilicio a través de ese Diario fue el 5 de noviembre de 2007 y no 2003.
La Resolución Municipal 048/08 aprobada por el Concejo Municipal de Ciudad Sandino con fecha 16 de diciembre de 2008 expresa en su Quinto Considerando: “ es voluntad del Gobierno Municipal de Ciudad Sandino dejar establecido el gentilicio de los pobladores de este municipio, en el decidido propósito de propiciar conciencia e identidad ciudadana, elementos claves para su propio desarrollo socio-cultural”. En el Artículo 1 del Resuelve dice literalmente: “Adóptese el gentilicio ‘Sandinense’ para los pobladores nacidos o vecinos del Municipio de Ciudad Sandino”. En el Artículo 2 se expresa: “Hágase saber a ciudadanos y ciudadanas de este municipio que a partir de la aprobación del presente acto, serán llamados y harán llamarse ‘Sandinense’, individual o colectivamente según el caso”.
Por tanto, estimado doctor Arellano, en honor a la historia, el gentilicio Sandinense cumple un año exacto de haber sido adoptado.
Si puedo decir que es muy poco lo que ha venido haciendo el actual Gobierno Municipal para que los pobladores asuman su gentilicio, ni siquiera en los Centros de Estudios se hace labor por divulgar este importante acto de identidad ciudadana. Hasta hoy conozco de un congreso de mujeres efectuado en la municipalidad donde se encontraba una manta que rezaba: “Bienvenidas Mujeres Sandinenses”, más el esfuerzo particular de dos ciudadanos que para diferentes eventos han promovido 200 camisetas que recogen frases como: “Soy Sandinense” y “Sandinense es mi gentilicio”.
A diez años de la municipalización de Ciudad Sandino, las actuales autoridades ignoran la importancia de este acto que transformó la vida social, política y cultural de este joven municipio, el 15 de diciembre del año 1999 fue su partida de nacimiento y a la fecha se desconoce de acto alguno que reivindique celebración.
Al doctor Arellano y a Alemán Ocampo agradecimientos por tan importante aporte sobre nuestro gentilicio.
Guillermo Antonio González
Ex Vicealcalde de Ciudad Sandino (2005/2008)
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A