Sólo la ayuda de la población podría mermar un poco la situación en que ha quedado Rosa María Gutiérrez García, de 46 años, quien habita en una pequeña casa de ripios —en el costado Este de la Cancillería— que ayer se le quemó.
- Rosa María Gutiérrez García, de 46 años, a quien se le quemó su humilde vivienda, dijo que no hubo personas afectadas.
Gutiérrez mostró unos cuantos billetes de denominaciones de 10, 20 y 100 córdobas que rescató, pero con algunas puntas quemadas.
Ella espera que alguien le apoye con ropa o que le ayuden a pagar la deuda que había adquirido hace algunos días.
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García, mientras trataba de rescatar un poco de la provisión que quedó, con lágrimas relató que se le quemaron tres mil córdobas en efectivo que tenía guardado porque hoy los iría a entregar de abono por un préstamo de ocho mil córdobas que recibió recientemente para trabajar en una feria.
La perjudicada dijo que en las afueras de la feria vende comida y que a la hora que se le quemó su casa andaba en el mercado Oriental haciendo compras para preparar lo que vendería hoy.
TODO OCURRIÓ RÁPIDO
“Eran como las once cuando vine y encontré a mis vecinos tirando agua con baldes y apagaron el fuego”, dijo la afectada.
Señaló que todo fue rápido y como su domicilio es pequeño, el fuego arrasó con ropa de dos niños menores de diez años, las panas y los baldes que recogió en la Purísima, así como el arroz, frijoles, azúcar que también tenía desde el día de la Gritería.

Las paredes de la casa quedaron mojadas oliendo a humo y en un extremo sólo una pequeña muñeca vestida de Santa Claus quedó de pie en una tabla.
Los juegos se quemaron y sólo quedó alguna mano o pie de los peluches de los niños.
Las autoridades no se han pronunciado oficialmente sobre cuál pudo ser la causa de este incendio.
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