CORRESPONSAL/MATAGALPA
- Por las casas de 37 metros cuadrados con paredes de concreto, techo de perlines y zinc, mampostería reforzada, piso embaldosado gris, con dos dormitorios y una sala-comedor, cada familia beneficiada tendrá que pagar el equivalente a dos mil 400 dólares en diez años, sin intereses y en cuotas mensuales de 20 dólares.
Sólo este año, el Instituto de Acción Social Juan XXIII construyó alrededor de 300 casas en diferentes departamentos del país, incluyendo las 77 de Sébaco y otras 30 en el municipio matagalpino de San Isidro.
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Para la familia Hernández Escorcia y otras 76 familias en la ciudad de Sébaco, departamento de Matagalpa, esta Navidad será más especial: están estrenando sus propias casas después de que pasaron múltiples vicisitudes para lograrlo.
“Es el mejor regalo navideño que podíamos recibir de Dios”, dice Roland Hoffman Hernández Centeno, refiriéndose a la vivienda de concreto que le fue adjudicada oficialmente a su familia por el Instituto de Acción Social Juan XXIII.
Esa institución aportó 340 mil dólares para la construcción de las 77 casas, mayoritariamente en el barrio Cihuacoatl, al oeste de la ciudad de Sébaco; mientras que las familias beneficiadas contribuyeron con la mano de obra y otras acciones cuyo costo fue estimado en 37 mil 600 dólares, indicó Julio Ayala, del Instituto de Acción Social Juan XXIII.
“Teníamos que andar alquilando casas, en ocho años que llevamos casados, alquilamos en cinco lugares diferentes”, comenta Hernández Centeno mientras almuerza junto con su esposa Ingrid Vanessa Escorcia y sus hijos Roland Josué y Bryan Guillermo, en un amplio comedor que ubicaron en la sala de su nueva casa.
“Gracias a Dios y al Instituto de Acción Social Juan XXIII, que vino a Sébaco, ahora podemos decir que es la primera Navidad que pasaremos en nuestra propia vivienda”, agrega Hernández.
FAMILIAS APORTARON
Mientras tanto, Miriam Reyes también estaba feliz porque junto con su esposo Melvin Salgado y su hijo de tres años, Alexander, fueron beneficiados con el proyecto habitacional.
“Es un regalo de Dios, porque vivíamos donde mi suegra y nada mejor que tener nuestra propia casa”, dijo Reyes, indicando que “por nuestra cuenta no hubiéramos podido tenerla, porque en estos tiempos es difícil construir por uno mismo”.
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