Las personas que vivían en esta casa quedaron en la calle, pues perdieron todas sus pertenencias. LA PRENSA/S. MARTÍNEZ

Llamas devoran vivienda

Una casita de madera y latas ardió a partir de las 12:40 del mediodía de ayer en el barrio Mario Carrillo, de El Viejo, provocando pérdidas totales para la familia que ahí vivía. Dominga Yolanda Huete, vendedora de agua helada en el mercado, junto a su hija Carla Patricia Díaz y cuatro niños perdieron todas sus pertenencias tras el siniestro.

CORRESPONSAL/ CHINANDEGA

Una casita de madera y latas ardió a partir de las 12:40 del mediodía de ayer en el barrio Mario Carrillo, de El Viejo, provocando pérdidas totales para la familia que ahí vivía. Dominga Yolanda Huete, vendedora de agua helada en el mercado, junto a su hija Carla Patricia Díaz y cuatro niños perdieron todas sus pertenencias tras el siniestro.

La humilde casita se hallaba en la zona posterior de la vivienda de bloques y concreto en la que vivían María Adilia Zúñiga y su esposo Rafael Palma. Este último inmueble sufrió daños parciales en la infraestructura, aunque los vecinos salvaron parte de las pertenencias.

La dueña de la casa que se quemó por completo es María Adilia Zúñiga Urroz, quien alquilaba el lugar tras la protesta que mantiene en Managua desde hace cuatro años, como afectada del pesticida Nemagón.

José Cristóbal Calero, vecino el lugar, dijo que se hallaba con varios amigos cerca de la vivienda y al notar las llamaradas corrió en bicicleta para avisar a los bomberos que se ubican cerca del parque central, pero ahí le comentaron que no tenían conductor.

Un ciudadano avisó a los bomberos voluntarios y federados de la ciudad de Chinandega, quienes con tres unidades y 40 apagafuegos se presentaron minutos después al lugar, pero ya todo estaba calcinado.

La casa de madera y latas conformaba una especie de tres piezas habitables con una angosta salida a las dos calles.

Se perdió ropa, algunos electrodomésticos y camas.

VECINOS COLABORARON

La vecina Paula Dominga Salinas manifestó que le preocupó la tardanza de los bomberos, por lo que sacaron abundante agua de un pozo, para evitar que el fuego se extendiera a su hogar, ubicado en el sector este.

Tanto bomberos federados como voluntarios expresaron que los peritos indagaban las causas del incendio en el que se presume hubo manipulación de fuego por una niña que se aprestaba a cocinar; sin embargo, Carla Patricia Díaz reveló que no había planes de encender el cocinero, “porque no tenían qué comer”.

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