A diferencia de años pasados, cuando el inicio de cada revisión y reajuste al salario mínimo de los trabajadores “quitaba el sueño” al Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), en esta ocasión la cúpula empresarial estaría plenamente confiada en que el Gobierno respaldará su propuesta de reajuste salarial de no más de un dígito mañana, cuando se instale la mesa negociadora en el Ministerio del Trabajo (Mitrab).
El respaldo que el Gobierno daría a la propuesta que presentará el Cosep, de aprobar un reajuste salarial inferior al nueve por ciento, sería el resultado del apoyo que la cúpula empresarial brindó al presidente Daniel Ortega en su iniciativa de reforma fiscal, que tanto le urgía para cubrir el gran hueco financiero que ocasionó el congelamiento de la ayuda internacional a raíz del fraude electoral del 2008.
El representante del Cosep en la mesa negociadora del salario mínimo, Mario Zelaya, aseguró que el sector privado confía en que el Gobierno no aplicará exorbitantes ajustes como en años pasados.
- Está previsto que el sector sindical presente una propuesta de ajuste de hasta un 30 por ciento.
Invitamos al Gobierno y al presidente Ortega que, así como privilegiaron un amarre tributario con la empresa privada, queremos ver al Gobierno y a nuestro Presidente junto a los trabajadores, respaldando una propuesta de negociación del salario mínimo a favor de los trabajadores, demandó.
Luis Barbosa, de la Central José Benito Escobar, no se aventuró en ese entonces a adelantar la propuesta de ajuste a la paga mínima que presentarán en las negociaciones que los sindicatos, el Gobierno y la empresa privada iniciarán el jueves, al limitarse a indicar que vamos a llevar una posición seria y responsable.
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A la fecha el sector privado no ha fijado una propuesta de reajuste del salario mínimo. Al consultarle si no les preocupa que el Gobierno aplique un ajuste salarial de corte populista tomando en cuenta que en el 2010 se inicia un año preelectoral, Zelaya afirmó: “Nosotros creemos que en este caso no, porque la ley tributaria o la reforma tributaria, al fin y al cabo, fue consensuada con la empresa privada, entonces se mantienen abiertos los canales de comunicación con el Gobierno para que la economía se fortalezca”.
La reforma fiscal, que fue aprobada la semana pasada por los diputados de la Asamblea Nacional y que elevó la carga impositiva a los trabajadores y empresarios, entrará en vigencia en enero próximo en momentos en que la economía nacional se encuentra sumergida en una profunda recesión.
Zelaya recordó que el Gobierno todavía tiene pendiente con el sector privado iniciar el diseño de la nueva ley fiscal que regirá en los próximos años, tal a como lo ha acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Creemos que aún siendo un año preelectoral el Gobierno está claro de que si no empujamos una economía hacia adelante, pues el país no va a estar bien. Yo no veo por el momento en el escenario una decisión política en el tema del salario mínimo, mucho menos ahora que estamos en negociación que se va a cerrar en enero (…) creemos que el Gobierno no lo va hacer”, reiteró.
El líder empresarial recordó que en las últimas negociaciones se han logrado acuerdos tripartitos en los ajustes salariales y señaló que la reforma fiscal “por mucho que haya logrado concertarla va a afectar a las empresas”.
Pero esos acuerdos tripartitos fueron en las últimas dos negociaciones, porque cuando Ortega asumió el poder, en el 2007, éste ordenó la aplicación de aumentos salariales que superaban el 15 por ciento, medida que ocasionaba que el Cosep “pegara el grito al cielo”.
ECONOMISTAS DICEN QUE AJUSTE DEBE SER PRUDENTE
El economista René Vallecillo señaló ayer que “no es el momento de mejorar las condiciones ni de los empresarios ni de los trabajadores, porque estamos en una etapa de sobrevivencia”.
Vallecillo señaló que los salarios únicamente deben ser “actualizados” de acuerdo con el comportamiento de la inflación del 2009 y las proyecciones de decrecimiento de la economía nacional, que se prevé que cierre este año en menos uno.
En ese sentido, indicó que el ajuste debe aplicarse por debajo del cinco por ciento.
Mientras el Cosep se muestra confiado en el respaldo estatal, Vallecillo advirtió que se corre el riesgo de que el Gobierno opte por aplicar un ajuste de carácter populista. “El próximo año es preelectoral y las tentaciones de los gobiernos es tomar medidas populistas y es el pueblo el que después la paga”.
El economista Adolfo Acevedo señaló que a diferencia de años pasados difícilmente en esta revisión se podrá hacer un incremento de dos dígitos.
Indicó que un ajuste de no más de un dígito sí va a permitir que el salario real de los trabajadores se recupere porque no ha habido fuertes incrementos en los precios de los alimentos y otros productos de necesidades básicas.
Por años los gremios sindicales han demandado a la empresa privada y al Gobierno que el salario mínimo por lo menos cubra el 50 por ciento de la canasta básica familiar, compuesta por 53 productos, incluido el alquiler de vivienda, y que se cotiza en 8,397 córdobas hasta octubre. Actualmente el salario mínimo ronda los 2,485 córdobas mensuales.
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