El presidente de las Casas Exportadoras de Café de Nicaragua (Excan), José Ángel Buitrago, manifestó ayer la preocupación que existe en el sector exportador cafetalero por el posible impacto de la reducción de cortadores del grano y la disminución de la calidad de ese producto, que va a los mercados internacionales.
Buitrago, quien se sumó a la demanda de los productores de reducir la paga a los cortadores de café, advirtió que los exportadores temen que la inestabilidad que afecta a los productores ocasione incumplimiento en las entregas del producto.
Los productores demandan al Ministerio del Trabajo (Mitrab) la reducción de 21.50 a 20 córdobas la paga por cada lata de café cortado.
Buitrago, quien representa a 14 casas exportadoras que venden cerca del 70 por ciento del grano destinado al mercado exterior, señaló que si fallan en la entrega del producto habría serias repercusiones en la economía, y en particular para las exportadoras y los productores.
“Normalmente se hacen contratos con el productor, para entregar café al exportador y (el incumplimiento de ese contrato) tendrá un problema serio, porque si el productor no me entrega a mí (el café), yo tendré que ir a buscarlo a otro país para cumplir con el comprador”, explicó.
Entonces, el costo en que incurra la exportadora tendrá que ser asumido por los productores que incumplan con la entrega del producto, precisó.
“Ese costo, en el que yo incurro para cubrir ese déficit o ese incumplimiento del productor, yo se lo tengo que cobrar a él, porque yo tengo un contrato y tengo que hacer cumplir el contrato”, enfatizó.
Buitrago animó al Mitrab y a los productores a buscar una solución a la crisis.
El ex viceministro de Agricultura y productor, Roberto Bendaña, aseguró que garantizarán la entrega y calidad del café que ya está contratado, que ronda entre 70 y 80 por ciento del total del café que se destina para la exportación.
Bendaña indicó que el café restante es lo que estaría en riesgo, lo que representaría en exportación cerca de 20 millones de dólares. La venta del 80 por ciento dejaría al país 240 millones de dólares en el 2010.
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