Recientemente los nicaragüenses nos enteramos por los medios de comunicación cómo se distribuyeron los bienes que se les incautó a cuatros procesados, encontrándose: propiedades, vehículos, ganado, armas, motos, celulares y dos computadoras, dinero, entre otras. Me pregunto y comparto con los lectores de este Diario, que conocen esta ley: ¿se cumplió el artículo 88 de la Ley 285 para la Policía y el Sistema Penitenciario La Esperanza? Tal vez, pero para los centros de rehabilitación y el Ministerio de Salud no hubo cumplimiento porque la Ley 285 no incluye en sus artículos repartir lo incautado al Magfor, Procuraduría General de la República, Corte Suprema de Justicia, Ministerio Público, Sistema Nacional para la Mitigación, Prevención y Atención de Desastres. Lo más humillante es que los dos centros de rehabilitación recibieron migajas (celulares, computadoras, por cierto una en mal estado), a pesar que la ley los resguarda.
Hoy quiero compartir con el pueblo de Nicaragua y sobre todo con la Justicia y con la Comisión Nacional Antidroga de la Asamblea Nacional: los centros de rehabilitación en Nicaragua sobreviven de lo que aportan las familias, o sobreviven utilizando sus terrenos para la agricultura, la crianza de cerdos, vacas, pelibuey, entre otros. En pocas palabras los adictos trabajan la ganadería, agricultura, como parte de la actividad ocupacional de su recuperación, lo cual hubiera sido de mucho provecho, que los 800 animalitos que fueron repartidos a las instituciones mencionadas, hubieran sido entregados a todos los centros de rehabilitación que están inscritos al Consejo Nacional de Lucha contra las Drogas, que preside el Ministerio de Gobernación y de esta forma los centros tuvieran al menos cómo sobrevivir de las crías de los mismos.
En cuanto a vehículos, ¿por qué no les entregaron a los centros de rehabilitación al menos dos vehículos? Hay muchos centros que no cuentan con un medio de transporte para realizar gestiones, como en el caso de compras de alimentos en el mercado, teniendo que pagar en acarreo de camioneta, para asistir alguna emergencia de un paciente.
En lo que respecta al 20 por ciento del Ministerio de Salud que también tiene derecho, ya que el Hospital Psiquiátrico ingresa pacientes adictos, fue otra institución a la cual no le tuvieron misericordia para repartir los bienes, sabiendo que este hospital tiene muchas dificultades y necesidades, por ejemplo de colchones, los pacientes están durmiendo en los alambres, hierro u otros, de lo que queda de las camas, ¿se pueden imaginar con estas lluvias y en estas condiciones?
El llamado que hago es que la justicia tenga y respete el derecho a la honestidad, conciencia y amor para los centros de rehabilitación y que Dios proteja a todas las personas que están detrás del cumplimiento de esta ley, ojalá nunca les toque tener un familiar adicto, porque es duro vivir esta experiencia, sólo las familias que están inmersas en este problema tienen conciencia para estos centros que no reciben ni dinero, ni bienes algunos.
El autor es Psicoterapeuta en adicciones. Estudiante de la Maestría en Prevención Integral del Consumo de Drogas.
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