Un océano y miles de kilómetros de distancia no importaron para que en Nicaragua se viviera a plenitud el clásico del futbol español entre el Barcelona y Real Madrid.
—“Vamos Barcelona”, gritaba Ramón, un chavalo vestido con el uniforme de los catalanes.
- Los bares de la capital fueron abarrotados por los aficionados.
Desde el más chiquito de los fanáticos, hasta el más viejo, sin distinción de raza, color, estatus social, todos estuvieron atentos al partido del Barcelona y Madrid.
Managua fue una locura. Un clásico de futbol unió a un pueblo en una sola sintonía, defendiendo los colores de dos equipos que los aficionados sintieron con propiedad.
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Ramón apenas tiene 15 años y dice que desde que tiene uso de razón ha sido aficionado del Barcelona. Había esperado el clásico desde hace un mes y lo tenía todo planeado. La Mecca de futbol, en Managua, sería el lugar donde vería el juego con sus amigos y allí estuvo desde las 10:00 a.m. del domingo, esperando con impaciencia el partido más esperado del fin de semana.
—¿Cómo crees que quedará el juego?
“Dos goles de Messi y uno de Ibrahimovic”, contestó con seguridad.
El duelo estaba marcado para el domingo a los 12:00 del mediodía de Nicaragua y desde que se escuchó el pitazo inicial, empezó la disputa no sólo entre los dos mejores clubes del planeta, sino también entre las barras.

Managua parecía el Camp Nou, aficionados de ambos equipos eufóricos, atentos, nerviosos, por lo que pasaba en el campo de juego.
“Árbitro comprado”, se escuchó un reclamo de un fanático del Madrid.
“Están c… los del Madrid”, fue la respuesta ante la incitación de la barra madrileña.
El ambiente tuvo su punto máximo con las ocasiones de gol que tuvo Cristiano Ronaldo, pero se tornó amargo para la barra del Madrid cuando Ibrahimovic marcó el gol del triunfo de los azulgranas.
“Golazo, golazo, viva el Barsa, somos campeones, muerte al Madrid”, eran las frases que se escucharon en la celebración.
Ramón estaba feliz, su pronóstico fue acertado, el Barcelona triunfó, pero sin necesidad de anotar tres goles.
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