Uno de los delitos que más preocupa a la Policía Nacional en todo el país es la violencia intrafamiliar y los delitos sexuales, pues ocupan el 30 por ciento del total de las denuncias que reciben a nivel general.
Sólo en Nueva Guinea, entre enero a noviembre de este año, 11 menores de 13 años y más de 35 mujeres fueron violadas en ese municipio, confirmó la directora de la Policía Nacional, primera comisionada Aminta Granera.
Sin embargo, la jefa policial considera que hay subregistros “enormes” sobre estos delitos, lo que a su criterio indica que “la realidad es todavía más cruel que la que puede ser registrada” por esa institución.
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Las declaraciones de Granera fueron vertidas ayer tras inaugurar en ese municipio la sede de la Comisaría de la Mujer y la Niñez. Recalcó que la Policía Nacional es una de las pocas en el mundo que tiene este modelo de atención integral, donde las mujeres pueden ser atendidas desde un punto de vista psicológico, además de policial, social y legal.
La inauguración ocurrió cuando internacionalmente se celebraba el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer, y Granera dijo que el compromiso en ese municipio es prevenir la violencia contra la mujer.
Destacó que Nueva Guinea cuenta con un nivel de organización muy grande de parte de las mujeres, donde las integrantes de cinco cooperativas se han puesto a la orden para trabajar con la Policía en esa tarea y más de 500 mujeres organizadas en esa municipalidad serán capacitadas para servir como promotoras voluntarias en ese campo.
CONTRA LA VIOLENCIA
La jefa policial espera que pronto ese municipio sea visto como pionero en la lucha contra la violencia contra la mujer y que deje de destacar por los hechos violentos que trascendieron a todo el país por la inseguridad a causa de los llamados “caras tapadas”, o las vendettas familiares.
Granera se refiere al caso que hace dos años la llevó a adoptar medidas severas en la delegación policial. El mismo estaba originado con el problema del abigeato y le siguió una serie de hechos sangrientos que llevó a la percepción entre la población de la existencia de altos índices de inseguridad, donde se interpretaba que en ese municipio sólo existía la ley del más fuerte.
A la denuncia de casos de torturas de varios miembros de la familia Delgadillo, le siguió la muerte de otros dos de ellos y aunque los hechos quedaron en la impunidad, sirvió para que hubiera un poco de orden de parte de la autoridad policial.
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