Las causas del subdesarrollo en el tercer mundo (término acuñado por Alfred Sauvy en 1952) han sido inspiración de diversas teorías que van desde el colonialismo y la utilización de los recursos naturales por parte de las “transnacionales”, hasta el “comercio desigual” entre países y la explotación de la “periferia” por parte de la “metrópolis”, como determinantes de nuestro alto nivel de pobreza. Bajo estos argumentos, en los 60 y 70 tomó fuerza la llamada “Teoría de la Dependencia”, y en Iberoamérica se llegó a pensar que cerrarse al comercio e industrializarse a base de proteccionismo era la salida.
Una investigación de Christina Haring, de la Universidad de Berlín del 2007, con datos de 89 países de los cuales 26 eran hispánicos, determinó lo que todos los economistas sensatos ya confirman, que una pequeña mejora en la educación tiene un categórico impacto en mejorar la calidad de vida y el ingreso. Dicho estudio revisó la relación entre varios índices educacionales y el PIB, utilizando una versión acrecentada del modelo de crecimiento económico de Robert Solow (1956). Los indicadores incluían el paralelismo de matrícula en primaria y secundaria, la relación profesor/estudiante, el gasto en la educación como porcentaje del PIB y el nivel de alfabetización. Mientras los horizontes de escolaridad son mayores, superior será el ingreso per cápita y nivel de vida dado que las personas serán más especializadas y lograrán mayores alturas de productividad y remuneración. Pero donde esta tesis encontró una mayor correlación y por ende un impacto mayor fue en la matrícula primaria y en el ingreso. Consecuentemente no es de extrañarse que en el 2000 cuando se congregaron los 191 miembros de las Naciones Unidas a definir las Metas del Milenio, después de proponerse eliminar la pobreza extrema, añadieron la educación primaria, para el 2015, un desafío difícil para Nicaragua donde, según datos de PREAL (Programa de Promoción de la Reforma Educativa en América Latina) sólo el 53 por ciento de los matriculados alcanzan a terminar primaria; como referencia, en Costa Rica el 87 por ciento termina la primaria y en Chile el número crece al 98 por ciento.
Las dificultades de la educación en Nicaragua no terminan ahí. Existen inconvenientes de infraestructura; según el Mined hay 28 mil aulas y se necesitan construir 17 mil más. Además, 10 mil necesitan reparación y 4 mil deben eliminarse. Adicionalmente el 32 por ciento no tiene agua potable y el 50 por ciento no posee energía eléctrica. Por el lado de la calidad, el promedio de estudiantes por profesor alcanza los 34 alumnos, cuando en Costa Rica es de 21 y el promedio latinoamericano según la UNESCO es de 23. Adicionalmente el 77 por ciento de nuestros profesores (más de 7 mil) no son graduados mientras en Costa Rica los titulados alcanzan el 100 por ciento. Para rematar, el acceso en Nicaragua a los libros de textos es limitado, según CIASES (Centro de Investigación y Acción Educativa Social) el 51 por ciento de los escolares, no tiene texto de Matemáticas y el 54 por ciento, de Español.
Como vemos, las metas del milenio para la educación nicaragüense, más que objetivos son sueños disueltos en nuestra penosa realidad. En sí, la creencia de que somos subdesarrollados por culpa de los demás, llámese metrópolis, imperio, explotadores o lo que sea, es un disfraz. Somos infortunados porque nuestro nivel educativo no da para más, y no saldremos adelante mientras nuestro nivel de escolaridad urbana sea de 4to. grado de primaria y en el campo (zona rural) apenas de 2do., amén de un nivel de analfabetismo de alrededor del 25 por ciento.
En el 2000 se reunió el Foro Mundial de Educación en Dakar donde se determinaron las metas y objetivos particulares para lograr la “Educación para Todos” para el año 2015 (EFA por sus siglas en inglés). Basado en los principios fundamentales del marco de Dakar se estableció un reporte de monitoreo y un método de evaluación, el llamado Índice del Desarrollo Educativo (EDI) tomó en cuenta 4 factores medibles como son el ratio de matrícula neto, la tasa de alfabetismo en adultos, un muestrario de participación por sexo y la tasa de finalización de primaria hasta 5to. grado. Según el último de EFA, Nicaragua tiene un EDI de 0.804, mientras que Guatemala tiene 0.812, Honduras 0.948 y El Salvador 0.854.
Nuestra Constitución expresa en su Artículo 121 que “ la enseñanza primaria es gratuita y obligatoria ” Es hora de que nuestros gobiernos se enfoquen en cumplir la Constitución en lugar de estarla “interpretando”; nuestro desafío debe de ser la Educación Primaria para todos, no sólo para salir de la pobreza, sino también de la ignorancia, pues como me dijo un escritor muy conocido: “Educar es redimir”.
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