Por Fabián W. Waintal

Ángeles rotos

Por Elba Gutiérrez Herrera

Hoy 19 de noviembre se celebra el Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, promovido por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), que llama a reconocer con el ánimo que todos le demos la importancia que merece el maltrato físico, psicológico y sexual en los menores.

Según Datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), cada minuto cuatro menores sufren abusos sexuales en América Latina. Al menos tres son niñas, y la mayoría no logrará recuperarse nunca de ese trauma.

Oswaldo Montoya, coordinador de proyecto de protección de Save The Children, afirma que estudios recientes en Nicaragua indican que un 54 por ciento de menores reciben castigos físicos y psicológicos, un 48 por ciento les deja lesiones de por vida, y un 15 por ciento son abusos sexuales a menores lo que representan cifras alarmantes.

Hace pocos días me enteré de una trágica noticia, el asesinato y violación de la niña Keyling Dayana Castro, de la comunidad Las Tejas, Matagalpa, por dos hombres que sin la menor piedad cometieron este horrendo crimen contra una infante que regresaba de la catequesis de la parroquia Inmaculado Corazón de María.

Jesús nos dice a través del Evangelio de San Mateo 18:6: “Pero al que escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y se tire en lo profundo del mar”, la verdad que la justicia divina jamás falla en cualquier tipo de abuso sobre todo con los niños que son ángeles, en este mundo.

El Obispo de Matagalpa, monseñor Jorge Solórzano condenó este trágico suceso mediante una carta donde afirma que “actos inmorales como éste son la expresión de la descomposición social que amenaza y cercena las bases de nuestra sociedad. A diario vemos diversas formas de violencia, injusticias, corrupción, las cuáles reflejan la infelicidad y la frustración en el corazón de los nicaragüenses”, dice parte del texto.

La verdad es que al indagar en los abusos sexuales contra los niños y niñas nos damos cuenta que son las personas más cercanas a ellos las que lo hacen: sus padres, tíos, padrastros, hermanos mayores, vecinos entre otros. Si supieran que cuando violan a un menor le quitan gran parte de su vida, y que enferman a las futuras generaciones.

Hace poco tiempo me encontré con el caso de una niña en Granada que ha sido abusada por su padrastro en reiteradas ocasiones, y vive en un hogar sustituto, donde este año se bachillera, pero a través del Programa Amor que dirige la primera dama Rosario Murillo la quieren regresar de manera obligatoria a su casa. “Ella llora todos los días para evitar ese tormento”, afirma una de las personas que cuida a esta menor.

Como el caso de Keyling son muchos, A ella le tocó la muerte física, el dolor de su familia, a la gran mayoría de niñas y niños después de una violación les espera una muerte espiritual, que les cuesta toda una vida superarlo. Pido en mis oraciones por estos Ángeles Rotos producto del abuso de los mayores.

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